Cartas ― Arthur Rimbaud

20190605_142639_0011Carta a George Izambard

_

_

_

Charleville, 13 de mayo de 1871

_

_____¡Querido Señor!

_____Otra vez lo vemos a usted de profesor. Uno se debe a la sociedad, me lo ha dicho; usted forma parte del cuerpo docente: anda por el buen carril. – Yo también sigo el principio: me dejo mantener cínicamente; desentierro antiguos imbéciles del colegio: todo lo que puedo inventar de insensato, de sucio, de malo, en acción y en palabras, se lo cedo a ellos: se me paga con jarras de cerveza y cañas de vino. Stat mater dolorosa, dum pendet filius. Me debo a la sociedad, es justo; – y tengo razón. – Usted también tiene razón, de momento. En el fondo, en su principio sólo ve poesía subjetiva: su obstinación por recuperar el pesebre universitario -¡perdón!- lo prueba. Pero siempre acabará como un conformista que no hizo nada, sin haber querido hacer nada. Sin contar con que su poesía objetiva será siempre terriblemente insípida. Un día, espero -muchos esperan lo mismo-, veré en su principio la poesía objetiva, ¡la veré más sinceramente de lo que usted lo haría!. -Seré un trabajador: es la idea que me retiene cuando las cóleras locas me arrastran a la batalla de París, ¡donde tantos trabajadores, sin embargo, mueren aún mientras le escribo! Trabajar ahora, nunca, nunca; yo estoy en huelga.

_____Ahora me entrego a la crápula todo lo que puedo. ¿Por qué? Quiero ser poeta, y trabajo para volverme vidente: usted no lo comprenderá del todo y yo apenas sabría explicarle. Se trata de llegar a lo desconocido por el desarreglo de todos los sentidos. Los sufrimientos son enormes, pero hay que ser fuertes, haber nacido poeta, y yo me he reconocido poeta. No soy enteramente responsable de esto. Es falso decir: pienso. Se debería decir: se me piensa. Perdón por el juego de palabras.

_____Yo es otro. ¡Peor para la madera que se siente violín y se burla de los inconscientes, que discuten lo que ignoran completamente!

_____Usted ya no está en condiciones de enseñarme. Le entrego esto: ¿es sátira, como diríais? ¿Es poesía? Es fantasía, siempre.

– Pero, se lo suplico, no subraye con el lápiz, ni demasiado con el pensamiento:

_

_

EL CORAZÓN ROBADO
[…]

_

Esto quiere decir algo.
Respóndame: a casa de M. Deverrière, para A. R.
Afectuosos saludos,

_

Arth. Rimbaud

_

_

_

_

_


_

_

_

Carta a Paul Demeny

_

_

_

Charleville, 15 de mayo de 1871

_

He decidido ofrecerle una hora de literatura nueva. Comienzo seguidamente por un salmo de actualidad.

_

CANTO DE GUERRA PARISIENSE
[…]

_

– Ahora unas palabras sobre el porvenir de la poesía:
_____Toda la poesía antigua conduce a la poesía griega. Vida armoniosa. – De Grecia al movimiento romántico, – edad media, – hay letrados, versificadores. De Ennius a Theroldus, de Theroldus a Casimir Delavigne, todo es prosa rimada, un juego, apoltronamiento y gloria de innumerables generaciones idiotas: Racine es el puro, el vigoroso, el grande. – Si alguien hubiera respirado en sus rimas, revuelto sus hemistiquios, el Divino Tonto sería hoy tan ignorado como cualquier autor de Orígenes. – Después de Racine, el juego enmohece. ¡Ha durado dos mil años!

_____Ni broma, ni paradoja. La razón me inspira más certidumbre sobre el tema, como si nunca se hubiese encolerizado un Joven Francés. Por lo demás, que los nuevos sean libres de despreciar a los antiguos: uno está en su casa y tiene tiempo.

_____Nunca se ha juzgado bien el romanticismo. ¿Quién lo habría juzgado? ¡¡Los críticos!! ¿Los románticos? ¿Qué prueban por mucho que la canción sea tan pocas veces la obra, es decir el pensamiento cantado y comprendido del cantante?

____Puesto que Yo es otro. Si el cobre se despierta clarín, no es por su culpa. Esto se me evidencia: asisto a la eclosión de mi pensamiento: lo miro, lo escucho: doy un golpe con el arco del violín: la sinfonía realiza su movimiento en las profundidades, o se incorpora de un salto a la escena.

_____¡Si los viejos imbéciles no hubieran encontrado del Yo más que la significaciónfalsa, no tendríamos que barrer esos miles de esqueletos que, desde un tiempo inmemorial, han acumulado los productos de su inteligencia miserable, aclamándose autores!

_____En Grecia, dije, versos y liras convierten en ritmo la Acción. Después, música y rimas se vuelven juego, recreo. El estudio de ese pasado encanta a los curiosos: muchos son felices renovando esas antigüedades: – peor para ellos. La inteligencia universal ha lanzado siempre sus ideas naturalmente; los hombres reunían una parte de esos frutos del cerebro: se empleaba el cerebro y se escribían libros: tal era el camino, al trabajarse el hombre poco a sí mismo, al no despertar aún, estaba todavía fuera de la plenitud del gran sueño. Funcionarios, escritores: autor, creador, poeta, ¡ese hombre nunca ha existido!

_____El primer estudio del hombre que quiere ser poeta es su propio conocimiento, total; busca su alma, la analiza, la prueba, la comprende. En cuanto la conoce, debe cultivarla; esto parece sencillo: en todo cerebro se produce un desarrollo natural; ¡tantos egoístas se proclaman autores; hay tantos otros que se atribuyen su progreso intelectual! Pero se trata de hacer el alma monstruosa: a semejanza de los comprachicos, ¡y qué! Imagínese a un hombre injertándose y cultivándose verrugas en la cara.

_____Digo que es preciso ser vidente, hacerse vidente.

El poeta se hace vidente por un largo, inmenso y razonado desarreglo de todos los sentidos. Todas las formas de amor, de sufrimiento, de locura; busca por sí mismo, agota en él todos los venenos, para no guardar más que las quitaesencias. Inefable tortura para la que se necesita toda la fe, toda la fuerza sobrehumana, en la que llega a ser entre todos el gran enfermo, el gran criminal, el gran maldito, – ¡y el supremo Sabio! – ¡Pues llega a lo desconocido! ¡Puesto que ha cultivado su alma, ya enriquecida, más que nadie! Llega a lo desconocido, y aunque, enloquecido, terminara por perder la inteligencia de sus visiones, ¡las ha visto! ¡Qué reviente en su salto por las cosas inauditas e innumerables: vendrán otros horribles trabajadores; empezarán por los horizontes donde el otro se hundió.

– La continuación, dentro de seis minutos –

_____Intercalo aquí un segundo salmo, fuera de texto: le ruego le dedique su amable atención, – y todo el mundo estará encantado. – El arco rn la mano, comienzo:

MIS ENAMORADITAS
[…]

Helo aquí. Y anote bien que, si no temiera hacerle desembolsar más de sesenta centavos de franqueo, – ¡yo pobre azorado que, desde hace siete meses, no he tenido un solo redondel de bronce! – ¡le entregaría también mis Amantes de París, cien hexámetros, señor mío, y mi Muerte de París, doscientos hexámetros!

_____Prosigo:
_____Porque el poeta es verdaderamente ladrón de fuego.
_____Está cargado de humanidad, de animales incluso; deberá hacer sentir, palpar, escuchar sus invenciones; si lo que trae de allá tiene forma, él da forma; si es informe, el proporciona lo informe. Encontrar una lengua; – por lo demás, al ser idea toda palabra, ¡llegará el tiempo de un lenguaje universal! Es preciso ser académico – más muerto que un fósil -, para completar un diccionario, de la lengua que sea. ¡Los débiles se pondrían a pensar en la primera letra del alfabeto y echarían a rodar rápidamente hacia la locura!

_____Será una lengua del alma para el alma, al resumir todo, perfumes, sonidos, colores, el pensamiento agarrado al pensamiento y atrayéndolo. El poeta definirá la cantidad de lo desconocido que se despierta en su tiempo dentro del alma universal: ¡daría algo más que la formula de su pensamiento, que la notación de su marcha al Progreso! ¡Enormidad convirtiéndose en norma, absorbida por todos, sería en verdad un multiplicador de progresos!

_____Ese porvenir será materialista, usted lo ve. – Siempre llenos del Número y de la Armonía, esos poemas serán hachos para permanecer. – En el fondo, todavía prevalecería un poco la Poesía griega.

_____Como los poetas son ciudadanos, el arte eternotendría sus funciones. La Poesía ya no pondrá ritmo a la acción: ella estará delante.

_____¡Esos serán poetas! Cuando sea destruida la infinita servidumbre de la mujer, cuando viva por y para ella, habiéndole dado el hombre -hasta ahora abominable- lo que le adeuda, ¡será poeta, ella también! ¡La mujer encontrará lo desconocido! ¿Los mundos de sus ideas diferirán de los nuestros? – Ella encontrará cosas extrañas, insondables, repelentes, deliciosas; nosotros las tomaremos, las comprenderemos.

_____Mientras tanto, pidamos a los poetas algo nuevo, – ideas y formas. Todos los hábiles creerían pronto haber satisfecho esta demanda: -¡No es eso!

_____Los primeros románticos fueron videntes sin darse demasiada cuenta de ello: el cultivo de sus almas comenzó con accidentes: locomotoras abandonadas, pero ardientes, que se agarran algún tiempo a los raíles. – Lamartine es a veces vidente, está ahogado por la vieja forma. – Hugo, demasisdo testarudo, ha visto bien en sus últimos volúmenes: Los miserables es un verdadero poema. Tengo Los castigos a mano; Stella da aproximadamente la medida de su vision. Demasiados Belmontet y Lamennais, Jehovás y obeliscos, viejas atrocidades muertas.

_____Musset, para nosotros, es catorce veces execrable, generaciones dolorosas y presas de visiones, – ¡a las que su angélica pereza ha insultado! ¡Oh, los cuentos y los proverbios insultosos! ¡Oh las Noches! ¡Oh Rolla, Namouna, la Coupe! Todo es francés, es decir, odioso en grado sumo: francés, ¡no parisino! ¡Todavía una obra de este odioso genio que inspiró a Rabelais, a Voltaire, a Jean La Fontaine, comentado por el señor Taine!. ¡Primaveral el espíritu de Musset! ¡Encantador, su amor! ¡Aquí lo tiene usted, pintura al esmalte, poesía sólida! Se saboreará durante mucho tiempo la poesía francesa, pero en Francia. Todo dependientillo de ultramarinos está en situación de devorar un apóstrofe Rolesco, todo seminarista esconde las quinientas rimas en el secreto de una libreta. A los quince años, estos arranques de pasión ponen en celo a los jóvenes; a los dieciséis, ya se contentan con recitarlos con ardor; a los dieciocho, a los diecisiete incluso, todo colegial que se siente capacitado hace el Rolla, ¡escribe un Rolla!. Tal vez, todavía algunos mueren por ello. Musset no supo hacer nada: tenía visiones tras la grasa de las cortinas: cerró los ojos. Francés, engreído, arrastrado del cafetín al pupitre del colegio, el distinguido muerto está muerto, y, en adelante, ¡evitémonos la molestia de despertarlo para nuestras abominaciones!

_____Los segundos románticos son muy videntes: Théophile Gautier, Leconte de Lisle, Théodore de Banville. Pero inspeccionar lo invisible y escuchar lo inaudito es distinto que recuperar el espíritu de las cosas muertas; Baudelaire es el primer vidente, rey de poetas, un verdadero dios. Sin embargo vivió en un medio demasiado artístico, y la forma, tan alabada en él, es mezquina: las invenciones de lo desconocido reclaman formas nuevas.

_____Entre los inocentes, A. Renaud hizo su Rolla; L. Grandet lo mismo; los galos y los Mussets, G. Lafenestre, Coran, Cl. Popelin, Soulary, L. Salles; los escolares, Marc, Aicard, Theuriet; los muertos y los imbéciles, Autran, Barbier, L. Pichat, Lemoyne, los Deschamps, los Des Essarts; los periodistas, L. Cladel, Robert Luzarches, X. de Richard; los fantasistas, C. Mendès; los bohemios; las mujeres; los talentos, León Dierx y Sully Prudhomme, Coppée; experimentada en las viejas formas, la nueva escuela, llamada parnasiana, tiene dos videntes: Albert Mérat y Paul Verlaine, un verdadero poeta. Eso es todo.

_____Así pues trabajo para hacerme vidente. Y terminemos con un canto piadoso:

EN CUCLILLAS
[…]

_____Sería aborrecible que no me respondiese: rápido, ya que dentro de ocho días estaré en París, quizá.
_____Adiós,

A. RIMBAUD