Yosie Crespo | Poesía de Cuba

Yosie Crespo (Cuba/EEUU, 1979). Nació en Cuba, es una poeta y narradora que piensa en inglés y escribe en español, textos en los cuales se encuentran las culturas cubana y anglosajona en un terreno que nunca es neutral. Se interesa por la relación dentro del poema de aquellos elementos que hacen hablar a un yo distinto del escritor que asume el texto. Desde los diez años de edad ha vivido en varias ciudades de los Estados Unidos, ha aprendido y escrito de sus costumbres y en el presente reside en la ciudad de Miami, se considera una escritora cubanoamericana con profundas raíces anglosajonas. De herencia judía, un tema que le obsesiona en literatura es el de la identidad.

Tiene publicados tres libros de poesía: Solárium (Ediciones Baquiana, Miami, 2011), La ruta del pájaro sobre mi cabeza (Ediciones Torremozas, España, 2013) y Caravana (Editorial Letras Cubanas, Cuba 2018 y El Quirófano Ediciones, Ecuador 2015). Su manuscrito “Queríamos saber qué era una rosa” (Miami, 2018), permanece inédito.

Con Solárium obtuvo en 2011 el Primer Premio “Nuevos Valores de la Poesía Hispana” convocado por las Ediciones Baquiana y el CCE (Centro Cultural Español) de Miami, Estados Unidos. Ese propio año recibió Primer Premio del IV Concurso Juvenil de Poesía Federico García Lorca y fue Premio Internacional en la categoría de Cuento Corto en la Feria del Libro de Buenos Aires, Argentina. Otro de sus poemarios Como si fueran grullas fugitivas resultó finalista del Premio Paz de Poesía 2016, convocado por National Poetry Series, en Nueva York. Primer Premio Victoria Urbano 2019 a la mejor obra creativa por su libro de poemas Estrella de ocho puntas convocado por la Asociación de Estudios de Género y Sexualidades (AEGS).

TIEMPO para el recuerdo obstinado
donde avanza la imagen desde el aire
en el que me voy muriendo
tiempo: este niño tuyo mata
es un arquero a espaldas de un cristal
es una nada de la que algo queda
es una luz que en lugar de iluminar se apaga
tiempo mientras me decías esto
tiempo que te había comprado como te prometí
tiempo que me cubre hoy como a una mancha
tiempo para los ojos manos labio lengua
tiempo hacia la infinitud fuera del tiempo
para la vida media cuando decías que era llanto
pero yo sabía que era tiempo
para qué sirves si no es para calmar tan hondo desespero
tiempo donde te desobedezco
para que nadie te confunda la vida con veneno
a tiempo es una forma de vencer al tiempo
sobre todo, de afirmar que siempre
fuimos el tiempo perfecto y envidiado de una piedra
no soy nadie sino contigo
y sin embargo conjuro este olvido ante ti todo el tiempo
y es eterna la pregunta y lo sabemos,
huyen los pájaros y vamos a sangrar
porque el cuerpo siempre es puntual en sus procesos
últimamente es el tiempo tiene sus propias leyes
que no puedo, que no
cualquier indicio de amor o de tiempo compartido
cualquier indicio de milagro
qué surcos va dejando
qué higueras recias se estrenan en su mundo
tanta es nuestra necesidad
esperando a que el desastre sobrevenga.

EL ESTADO es un conglomerado de personas
que deciden qué hacer con tu vida
es el orden de los muebles en el cuarto
es la ropa que te mira desde el suelo
son los versos que se anulan
en el norte partido de las palabras
es la muerte del útero de una madre
que es grito que es trueno
que a veces es también martillo de miel
y es la muerte de dios en el país de los ciegos
porque es cierto que caídas las alas nadie levanta vuelo
y escribir, por ejemplo, es un grito mayor
ya nunca más discreto
no para que el estado descanse
hay voces interiores que solo anuncian
el principio de otra muerte
porque hay límites entre la tierra y el hombre
y yo no quiero más tierra solo quiero hombres
que respondan al llamado de la linterna
para algunos será el primer recuerdo del fuego
para otros acaso lo único real si tengo por fuego
el odio insaciable a quien me oprime
este rencor eterno a quien me ataca
que alguien capture su sombra sigilosa entrar en el laberinto
el estado disfraza lo que en verdad siento
dejen que muerda el cuello
tiéndale una trampa
ahora que hemos perdido las estrellas
que suene el azote de la patria escondida entre lo oscuro.

QUERÍAMOS SABER QUÉ ERA UNA ROSA

Dibújame una rosa -le exigió                 
y ella preguntó para qué.                       
Para que te des cuenta de hace cuánto
no dibujas una rosa.                                

                    Una rosa es una rosa es una rosa   
Gertrude Stein

Aquí estaban las rosas
como aves atadas al suelo
me enseñaron a escapar del sitio que nos encierra
a salir sobre el pavimento en pequeños trozos
solo para descubrir los reductos más oscuros de la vida
y del mundo lo que tengo
y he creído tener lo que he creído tener
pero nunca con una completa seguridad
quién puede comprender aquello que se va
sin pensar en el cuerpo como un hilo una línea una especie de vacío
que azuza el espíritu cuando el silencio alarma
y hay una leve imitación que suaviza en el placer de la fatiga
que condena y que transcurre en medio del ruido rápido
y he perdido nombres ante la magnitud
de quien logra traspasar el día
porque acaso perder sea cuestión de fijarse
puesto que, para empezar: una rosa nunca es solo una rosa
y acaso ganar sea lanzarse al vacío con los ojos vendados
o abandonar poco a poco la inocencia
y sea también poder dejarlo todo
porque creer que ellas solo se acostaban al caer
rendidas ante lo roto
sería lo mismo que vivir con el corazón raído por el miedo
de pronto estaba todo como en los abismos que soñaba para mí
perdí la cuenta cosas de mí que tal vez era yo quien habría de saber
harta de estar siempre en el tope de la vida
extranjera de mi propia historia
en letras encuadernadas y en lágrimas
no me extraña en lo absoluto seguir con vida.
queríamos saber qué era una rosa y lo supimos
no era un cuadro de cisnes colgados en una sala
no era una línea ni un círculo no era un fragmento
era apenas un tramo impreciso
era un monstruo que se come todas las verdades
era un fuego apenas sosteniendo su llama
en un exilio voluntario sobre bandas paralelas
era un objeto de lujo y para saber del amor era necesario
allí estaban las rosas: no era difícil reconocerlas
irrumpían desaforadamente en la gruta en la que nace
la promesa de un cielo claro que caía
donde más tarde íbamos a escondernos
sin Dante para explicarnos
que esa gran sombra que dejábamos
no era más que la esencia secular de los sentidos
y lo único que separa la vida
de la nada absoluta.
ahora quiero pensar que estoy más viva que nunca
que algo de todo perdura y se revela ante mí
que en la ausencia relativa de un afecto
podría decir soy libre y lo digo
quien siempre ha padecido de todo látigo
creyéndolo eterno descubre en el milagro de caer
que el nacimiento no es la caída
sino todo lo contrario
y no me canso
de esta punzada que brota a través de los miedos
de esta sed inextinguible que lo dispone todo
de esta manera solitaria de avistar el camino y el regreso.

LAMENTO DE ÁNGEL OCULTO ANTE REVELACIÓN
Porque nadie es bello eternamente
ni bueno eternamente
ni pulcro ni sabio ni manso eternamente.
Porque nadie ama eternamente
ni arrastra su máscara eternamente.
Nadie pacta con Dios
ni soporta su desamparo eternamente.
Nadie imagina que la muerte
se convierte en la manera casual de aceptar las cosas:
porque eternamente es atroz el infierno de los desfallecidos
porque la sombra se esconde
porque se instala con éxtasis alrededor del camino el hambre
porque petrificada la piedra no vuelve jamás al consuelo
y el grito es largo, contagioso, inútil, vacío, angosto, podrido, absurdo…
Porque la soledad tiene estrías de ácido.
Porque la usura trabaja a favor de los lobos
que me condenan al abismo.

YO TE NOMBRO PÁJARO aquietado y diminuto
como en las cintas imaginarias de Sherman
en los registros evidentes de cualquier guía turística
y en los templos
como a un hijo que regresa de la guerra perturbado
y hundido en el goteo de la hora en que se vuelve
yo te nombro
desde el futuro para que existas
y también desde la tarde en el silencio
y entre las letras de tu nombre
y desde la propia vida
y desde la decisión última
y en la realidad de esa fantasía tirana
que me obliga desde siempre
y abajo con la neblina de la noche
y desde otro tiempo para nombrar tu tiempo
y sobre esa otra puerta que el tiempo dispone
yo te nombro
no sea que te conviertas en un mal irreparable
donde todo lo nocturno te pertenece
salvo en las aproximaciones al amor
y en los caminos minados de la conquista
ajeno de las sombras y de los recuerdos
en los portales y en las alamedas
yo te nombro y te miro con rigor
frente a un mundo de desiertos lleno
donde el resto de los pájaros lleva al unísono
tu nombre
lo llevo como quien entra desorientado en algún sitio
que es a la vez misterioso y conocido
te pareces a todo lo que vive
y a todo lo que tal vez sea mito en mi mente
qué puedes hacer sino atormentarme
si por todas partes sales imprevisto
así que me adhiero a tu mano de ala abierta
de caudal que avanza sin saber
qué puertos qué ecos aún no escucho
o si podía existir una mañana de sol
es decir, una palabra
es decir, polvo de alguna ventana
si acaso hay ventanas
aún no sé en qué otras estaciones
alguien nos ve cruzar
y si te encuentro, aunque por otros caminos vayas.

SECOS LOS HIGOS
Se habían secado los higos
y era esa pólvora de caracol que era un oído
y era ese dulce arder de la boca
donde se habían secado los higos
de mi pequeño mundo
de un soplo efímero
sin hacerme morir
para aliviarme de la furia
del país de la casa del barrio del hombre de una mujer
y del pájaro que se llevó al país
con la rapidez de una sombra ciega
y uno crece
y ciertamente
no es un pájaro no es una luz
no es una lista interminable lo que llena la hoja
es un código es una vida son símbolos de sangre
a cambio de la muerte
es un vaso rebosante de olvido
es un sueño de esfinge de mujeres umbrías
es un llanto que cae sobre las hojas de los árboles
más viejos
yo pude haberlo entendido
pude haber roto con el aroma de lo que nunca había sido
qué es el tiempo sino una línea inflamándose de luz sobre un espejo
ese dramático rumor de los cuerpos en la dársena
ese impulso de lo que oímos a los lejos
no era más que el susurro de un pájaro perdido
—nos unía— en ese intento de fuga
en esa impaciencia de arrancar hacia adentro
lo que pende implícito y de repente me mira
y quise escapar de la mirada
pero ya se habían secado los higos
y adentro también el poema soterrado
desgarrando de la tierra sus raíces.