Juan Calero Rodríguez | Poesía cubana-canaria

Juan Calero Rodríguez (Guanajay, Cuba). Poeta y gestor cultural. Vive desde hace casi treinta años en Canarias, España. Actualmente, posee la nacionalidad española. Estudió Ingeniería Industrial, Dibujo Mecánico y Dibujo Arquitectónico. Ha presentado su obra en países como Chile, Argentina, México, Estados Unidos y España.

Autor de prólogos de libros, ha obtenido varios reconocimientos literarios a nivel internacional, nacional, regional y provincial, también colabora en periódicos y revistas digitales, tanto nacionales como extranjeros y ha formado parte del jurado en varios concursos. Está incluido en una cuarentena de antologías y ediciones compartidas con otros autores, publicadas en Argentina, Chile, Perú, El Salvador, México, Estados Unidos y España.

Tiene publicado: PALABRAS DEL BALSERO (La Palma, España, 2007), PASAJERO SIN OFICIO (La Palma, España, 2010), BAJO LOS PORTALES DEL NIÁGARA (Miami, Estados Unidos, 2013), LOS PUENTES QUE DEJAMOS AL PASAR (Las Palmas de Gran Canaria, España, 2015), POETAS CUBANOS EN CANARIAS (Las Palmas de Gran Canaria, España, 2015), AUTORES EN LA PALMA (Las Palmas de Gran Canaria, España, 2016), ABRA DE PANES Y PECES (Texas, Estados Unidos, 2016), TESTIGO DE OTRO REINO (Las Palmas de Gran Canaria, España, 2017), FÉLIX FRANCISCO CASANOVA, IN MEMORIAM (Las Palmas de Gran Canaria, España, 2017), UNA SELECCIÓN CON AMOR PARA ELENA (Las Palmas de G. C., España, 2018), EL LIBRO DE ISMAEL GONZÁLEZ. HIJO PREDILECTO DE EL PASO (investigación) (La Palma, España, 2018), LLANITO, EL PALMERO (cuentos para niños y mayores también) (La Palma, Canarias, España, 2019).

CONFESIONES DEL BALSERO

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1

Yo, no más que el balsero
hijo de mi padre,
hijo también de estas islas
acostumbradas a la emigración
donde unos piensan solo en trabajar
mientras para otros no existe la razón suficiente.
Confieso que todo depende de repicar campanas por el pecho
el repicar de campanas y los dedos largos de la noche
que se afanan por desconocerlo.
He aquí el reverso del agua, la corriente.
He aquí la oscuridad murmurante
encharcada, inconmensurable, inconmovible.
El grito extenso y lleno de sed viaja por ciudades remotas
la hoguera de párpados tremendos confiesa tener dudas
y el canto que no ha existido jamás
apenas un dedo de nada
vuelve lleno de miedo
sin entender
el extremo más ecuatorial del destino.
El inmigrante no vuelve. No es ventura
resucitar con los bolsillos manchados de humedad.
Emigrar es nacer un poco más tarde
y todos estamos dispuestos a ser otro
por dejar de ser inmigrante
hasta romper los nuncas
con la urgencia del que no quiere morirse.

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2
Destino, perro mío
por qué quieres salirte del pecho
si afuera todo es mortal.
Ábreme las puertas, soy el campanario
me quedo sin palomas.
He hablado de ti, pidiendo mordidas de peces.
Muchas veces hablo, como ahora
las campanas suenan tan dentro, oh alcatraz, que he rezado
por la raza de los martes.
Escoge una larga pausa donde ahogar la rabia
invita a la lluvia por los charcos de la ciudad.
Desata remolinos, furias o caracolas.
Es la hora de levantar los oficios.
Bien sabes que el día con sus límites
se esconde por tus cabellos encendidos.
Perdona tal vez esta flaqueza si digo
«vuélvete, toma tu migaja
y sálvame de estas cuatro auroras boreales
pariendo en el ala del sombrero».
Poco importa ya la tibieza de alguna máscara
si canto sobre las paredes del silencio.
Seas tú, el mundo no es quemarse los dedos
improvisando un himno condenado
que dispersa sus cenizas
sin volcarse en otro nuevo testimonio.

De Palabras del balsero, 2007. Ediciones Alternativas. España.

MAÑANERO

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Despertar con tu piel es un paseo por los campos de mi país
dulzura de maíz tierno tejido entre guayabos perfumados.
La humedad de tu ciénaga evoca los exordios mejor guardados
y absorbo toda la frescura de la mañana que penetra
entre los balaustres de la ventana
envuelta con el ir y venir de locos retozos al viento.
Ráfagas desvelando versos saltos de agua
colores de lo que doy lo que queda
de aquel muchachito buscador de aventuras.
Los rizos de la piel toda enajenada por el huracán de mis labios
luce su cadencia de carnaval mestizo por el malecón habanero.
Sudor y ritmo de conga callejera. Ritmo y sudor contagioso.
Lujuria voraz. Desorden. Espiral de frenesí.
Explosión de fuegos de artificio sobre El Morro
erguido en la boca estrecha de la bahía.
Apagar esta hoguera es todo un pecado mortal
delirio negando los roces del infierno
no importa si a fuego lento, muy lento,
exhausta, apenas, sin nada más volver
a descansar la coda sobre las cenizas del fuego
sediento como baños al sol por los campos de mi país
que penetra entre los balaustres de la ventana.

NOSTALGIAS

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Hoy he vuelto a lo que fue mi casa
pero no pude entrar.
Está llena de recuerdos.
A las puertas está mi país,
mi ciudad, mi pueblo, mi vida, mi mundo
sin poderlos habitar.
Ya no me pertenecen.

De Debajo de los portales del Niágara, 2013 Editorial Voces de Hoy, Estados Unidos.

CORCELES AJENOS

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A Abián Lázaro

Si por descuido pisas mi muerte, no temas, sólo son ruinas.
Prefiere las opciones de los sentidos,
los silencios que tanto cobijé.
Ya lo ves, he sido poco, como nadie es suficiente
sólo un aleteo del sueño antes de volverse pesadilla.

Si por descuido pisas mi muerte, es porque huyes
de los arcángeles que amagan el alma.
Son sólo eso, corceles ajenos.
Pronuncia quizás mi mejor mediocre poema
para que no muera como el dueño.
Serás el faro que alumbra a las golondrinas.

Si por descuido pisas mi muerte, no me abandones.
Recorre las calles que tanto deseé
y vuelve a las que transitaba sin remedio
para acariciar el mar y la brisa de un gato
porque he sufrido y amado en tu nombre.

Y si por una de esas casualidades te olvidas de mi vida
no pises mi muerte.

De Poetas cubanos en Canarias, 2015, La Gueldera. España.

PALABRAS

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Palabra de hombre, magnífica, inmensa
que duda como bestia, como roca, como bosque.
La palabra encubierta, traicionada
que reflexiona, que interroga, que blasfema
que sucumbe, incordia y embiste.
La palabra grosera que se escapa con odio.
La palabra desnuda, que se niega
frágil, como duele, ahogada, hecha verbo
en canto, en lamentos
de follaje, de lluvia, de río, de pájaros.
De madre, que perdona, abraza y lucha
de verdad, del niño que vuela, de ave.

De Los puentes que dejamos al pasar, 2015, NACE. España.