De Doppelgänger | Jorge López

Jorge López (Santa Ana, El Salvador, 3 de noviembre de 1994). Egresado de la licenciatura en ciencias del lenguaje y la literatura de la Universidad de El Salvador, FMOcc. Ha participado en festivales de poesía, encuentros de escritores y ferias internacionales del libro en Guatemala, Honduras, Nicaragua y El Salvador. Miembro del comité del Festival Internacional de Poesía Amada Libertad, el cual se celebra anualmente en su país, El Salvador. Miembro fundador de THT. Además, desde agosto del 2019, es periodista asociado cultural de Revista La Fabrik de Guatemala.

Obra publicada: Historia de un espantapájaros (Alkimia libros, San salvador,  2017), Para Invocar a los pájaros (1˚edi. Ediciones de la Casa, San salvador, 2017, 2˚edi. Malpaso Editores, Tegucigalpa, 2019)  y Doppelgänger (Antología personal. Ediciones de la Casa, San Salvador, 2018).

PROFETA

_

Al abrir tu cráneo encontré la misma lágrima
con que fui bautizado.
Beso tu mano
y veo mis ojos tras la edad del ocaso.

Por eso tus ojos son
calles
vorágines
a póstumas épocas.

Profeta
hermano de años lejanos
déjame beber de tus manos
la orina de esos  ángeles desterrados.
Porque esas aguas tienen
la premonición de mi último sol
en esta Tierra.

Porque el vómito de tus manos
Es mi alimento.
Y tus lágrimas
agua bendita que fulmina todos los espectros.

Profeta
aunque tienes más tiempo
de arder en el estiércol,
somos hermanos
alga y lodo
y habitamos la misma grieta.

REVELACIONES*

 

corres con tu rostro lleno de abismos

———————————————Huyendo de ti por la ciudad del frío

Bajo un cielo corroído

———————————————vas tras los pasos de un muerto

buscando auroras

———————————————bajo eternas borrascas

con tus manos como mapas

———————————————y en tierras baldías

mas no encuentras

———————————————por eso multitud de estrellas muertas te rodean

sólo aves hambrientas

———————————————semejante(s) a las pupila de la muerte que mira trémulas  como la luz de esa cruz anatema que en tus pasos siempre ha resplandecido

———————————————y arde en lo más profundo de tu osamenta.

*El texto puede leerse de cuatro formas: (1) leyendo solamente los versos de la columna izquierda, (2) sólo los versos de la columna derecha, (3) con los versos de ambas columnas y (4) en forma de “U”, comenzando desde el primer verso de la columna izquierda para finalizar en el primer verso de la columna derecha.

CONTEMPLACIÓN

_

Levanto la osamenta de mi hermano como la gran serpiente del desierto
su sombra, mi templo
el silencio, todas las oraciones

… Dios está de pie en la pupila del muerto.

ELEGÍA INFINITA

Muñeca hermosa
niña de los ojos donde finaliza la aurora.
Tú que consumes las gotas de la clepsidra
con el fuego de tu cigarro
-pequeño faro para el desahuciado en las avenidas-
que conoces el amor siempre ajeno a tu humedad y tu piel,
Muñeca con sombrero de estrellas.
Muñeca cuya tristeza
ha sido moldeada cada noche por distintas manos.
Dame un beso con toda la caligrafía de tu relámpago.
Dame un beso, muñeca, ahora que bulles suspiros de los más sublimes de mis incendios
mientras tu aliento se diluye a torrentes como la luz en el ojo del que muerto,
-muñeca, actriz exacta en el más íntimo de mis sueños-
en esta noche que tu sexo es caja musical
que transpira
húmedos ángeles sobre mis dedos,
dame un beso,
que fulmine el maldito nombre de Zolaila
de mi recuerdo.

REDENCIÓN

_

Cometí sacrilegio en el poema.
Hice mal la oración de los astros.
Invoqué a los pájaros adentro de mi niebla
e intenté cambiar sus nombres
por otros
más hermosos que el de los cometas.

Por eso
iba de rodillas hacia la tormenta que se acerca por el horizonte.
Pero una sombra con el idioma de los sueños conjuró las estrellas.

Entonces recuperé la habilidad se salir intacto de la lluvia
de encontrar una sonrisa en las cosas pequeñas
de desvanecerme con un beso en los ojos de la muchacha sentada junto al estero de las albas.

Pero la sombra en llamas aún me mira desde los sueños
y me dice, desde su patria de sangre, de lágrimas y de heces:

Muchacho, el universo puede ser el mar
sólo si lo dices con los astros adecuados

Despierto bajo una madrugada de cielos extraños
junto a una pequeña
que traza el nombre de sus estrellas entre mis primeras lágrimas,
mientras me dice: cierra tus ojos
y escucha el correr de mi sangre por todas tus venas.
Redímete.
Yo soy la luz del poema.