Legna Rodríguez Iglesias | Poesía de Cuba

Legna Rodríguez Iglesias. Trabaja en sus labores. Escribe una columna irrelevante en la revista digital El Estornudo. Obtuvo el Premio Centrigugados de Poesía Joven, España, 2019; el Paz Prize, otorgado por The National Poetry Series, 2016; el Premio Casa de Las Américas, teatro, 2016; y el Premio Iberoamericano de Cuentos Julio Cortázar, 2011.

Es autora de varios libros como Mi pareja calva y yo vamos a tener un hijo (poesía, Ediciones Liliputienses, 2019); Spinning Mill (poesía, CardBoard House Press, 2019); La mujer que compró el mundo (cuento, Editorial Los Libros de La Mujer Rota, 2017); Mi novia preferida fue un bulldog francés (narrativa hispana, Editorial Alfaguara, 2017); Miami Century Fox (51 sonetos, Akashic Books, 2017); Transtucé (poesía, Editorial Casa Vacía, 2017); Si esto es una tragedia yo soy una bicicleta (teatro, Casa de Las Américas, 2016); Chicle (ahora es cuando) (poesía, Editorial Letras Cubanas, 2016); Mayonesa bien brillante (novela, Hypermedia Ediciones, 2015); No sabe/no contesta (cuento, Ediciones La Palma, 2015); Las analfabetas (novela, Editorial Bokeh, 2015); entre otros.

Si mi lengua tiene
una lengua madre,
¿Tendrán mis rodillas
su rodilla madre?
¿Y mis dos orejas
una oreja madre?
¿Y mi cabeza
y mi barriga
y mi sangre?
Me parece que son muchas,
demasiadas madres.
¿Si un día me duele un pie
llamo también a su madre?
¿O solo llamo a la mía
que casi todo lo sabe?

Ahora dice mi mamá
que yo soy más importante
que el arte contemporáneo checo y eslovaco.
Incluso más importante
que la historia del Cine Americano.
Incluso más importante
que cualquier diccionario
de cualquier idioma
ejemplificado.
Y que la filosofía de Hannah Arendt
sumada a la de María Zambrano.
Dice también mi mamá
que yo soy más importante
que una novela llamada Pedro Páramo.
Humildemente yo creo
que es importante ser importante
¿Pero tanto?

A mi mamá la escritora
la entrevistan a deshora.
Le hacen preguntas superficiales
y depredadoras:
¿Por qué dejó su país?
¿Ha cambiado como autora?
¿Qué piensa del presidente?
¿El nuevo país la azora?
Con cada pregunta de esas
mi mamá, de risa, llora.
A veces no les contesta
pero la respuesta aflora:
¿A qué país se refiere?
¡Mi país es mi hijo ahora!

–Ábaco, abanico, abrazo,
abeto, abismo, aborigen.
–Y esas palabras,
¿dónde las aprendiste?
–Pensando en mí y en mi nombre,
el nombre que me pusiste.
–¿Te parece bien tu nombre
o quieres que te lo quite?
–Me gusta, porque es muy fácil
y al mismo tiempo difícil.

Moscatel.
Chirimoya.
Tiramisú.

¿Qué son?

Son tú.

Del libro Un niño piensa.