Kevin Cuadrado | Poesía de Ecuador

Kevin Cuadrado (Quito, Ecuador, 1993). Comunicador social; narrador, poeta, editor y promotor cultural. Dirige el sello independiente Bichito Editores. Ganador de la Convocatoria a Publicaciones 2019-2020, Casa de la Cultura, Cuenca. Ganador del Fomento para las Artes y la Cultura del Ministerio de Cultura y Patrimonio del Ecuador 2018-2019. Ganador de la convocatoria 2018, narrativa, Alianza Francesa y La Souris Qui Raconte, Ecuador/Francia. Segundo lugar en El espíritu del vino, Santa Carolina, narrativa, Chile, 2017. Dos menciones de honor en el premio Ileana Espinel, Guayaquil, poesía, 2016-2017. Segundo premio nacional de poesía del Instituto de Arte Moderno Libre ecuatoriano-argentino, 2014.

Ha publicado: Ouróboros: el reloj del viento, relato, 2019; El tornillo perdido, cuento, 2019; Historia de las ideas, relato, 2019; La tristeza del pájaro azul, edición bilingüe español/francés, cuento, 2018; “El devenir dios en la poesía de César Dávila Andrade”, en Distante presencia del olvido, ensayo, 2018; Disco Tarea poética: fonografías de César Dávila Andrade, 2016. Ha sido traducido al portugués y al francés. Además, forma parte de varias antologías, revistas y cortometrajes.

El hombre mira la esquina de las calles 23 y K

Sales de tu cabeza un instante
y estás desorientado.
No reconoces ninguna calle
pero sabes que en esa esquina había una heladería
(se llamaba Coppelia).
Allí dejaste la infancia después de la revolución,
recibiste el primer beso,
un helado de guayaba
y una pistola Luger.

Del Suicidio de los cuvivíes (Inédito)

La sonrisa de un hombre en un aviso militar que convoca a la desaparición de todos los paisajes

Un hombre mira la tierra bajo sus zapatos.
Sabe que es tierra de ciudad,
de un parque de niños y madres felices,
que pertenece a un terreno baldío junto a una casa,
a dos calles de la biblioteca.
El hombre recobra el sentido.
El sol duele más que un proyectil en la espalda.
El calor le recuerda la sopa y la mesa casera,
el delantal de mamá y el periódico de una mañana de marzo.
Debe seguir caminando.
Anochece y entre las hojas
silba una bala.

Del Suicidio de los cuvivíes (Inédito)

Dolores:
Si llegara a cortar mi vida
como una cebolla sobre la mesa de casa,
no sería para mezclarme con el agua
y probar unos labios a punto de secarse,
lo haría por amor al oficio.
Pocos son los que piensan en el oficio
del cuchillo
o de la cebolla,
en el oficio propio.
Si llegara a cortar mi vida
lo haría por el simple oficio de vivir.

Del Degollamiento de las cebollas (Inédito)