Carlos A. Colón Ruiz | Poesía de Puerto Rico

Carlos A. Colón Ruiz (8 de octubre, San Sebastián, Puerto Rico, 1997). Poeta y estudiante
de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras. Autor de Hambre Nueva (Editorial Pulpo, 2019) y No quiero escuchar Radiohead (Colección de poemas sueltos, La Impresora, 2019). Ha publicado para la Revista del Instituto de Cultura de Puerto Rico, Revista Cruce (Puerto Rico), entre otras revistas y blogs de Puerto Rico y Latinoamérica. Organizó la antología Lámparas (Editorial Pulpo, 2018).

Participó en el Festival de la Palabra (Puerto Rico), en el Encuentro de Promotores de la Poesía, en el Encuentro de jóvenes escritores de Iberoamérica y el Caribe (La Habana, Cuba) y en el Festival Internacional de Poesía de Aguacatán (Guatemala).

Ninguna persona merece un corazón de ciudad

ningún hombre merece un corazón de ciudad
un corazón de murallas, cemento
el aire triste que apenas se agarra
de los edificios abandonados
ninguna mujer merece un corazón de ciudad
un corazón que la amenace con estragos
el salitre como maquillaje
que les suda en la frente
esa es la tumba que he cavado
por tantos años de monte
ahora que veo cómo se hacen las escaleras al cielo
mi abuela sigue sin entender
las líneas blancas que dejan los aviones
en el cielo

Publicado en Hambre Nueva, Editorial Pulpo, 2019.

Las chicas Plath

en alguna lectura de poemas
en las tertulias mayagüezanas
una dulce chica acompañada de su vato
lee una oda a la poeta bostoniana Sylvia Plath
en tono triste, así como los de Plath
con un compañero poeta, así como Plath
esperando que alguien se sintiera
con la capacidad moral de ser humano
y buscar un suspiro de libertad
así como Plath, en mi sano juicio
ahora que escribo estos versos me pregunto
¿era Sylvia Plath fanática de las Medias Rojas de Boston?
eso fuese sido devastador para mí
pero supongo que no para la chica
que leía una oda a Sylvia Plath en Mayagüez
ni mucho menos para la misma Sylvia
creo que ella y Plath
no se preocupaban por tonterías

Ombligo de noche fría

“la luna le ladraba a algún ombligo
que temblaba en su gozne innecesario”
Angela María Dávila

y parecía devorar razones de fiesta
con las únicas dos ideas que me sobraban
pisar tierra con poemas
devorar pecho con nuestras sonrisas
que, por ende, se necesita reír y escribir
buenos versos y chistes
para llegar a estas alturas de tu cintura
por decir, que llegamos a un diámetro de cama
cuando nos mantenemos brillando en cielos distantes
de una manta azul pisada por macabros políticos
cuando realmente hablamos de un periodo frío
buscando que tan completas son
nuestras razones de intermitencia fugas

Rostro de cicatrices

¿qué no se encuentra en una cicatriz?
el pedido de cabeza
para la taza de café
o un descanso
donde es común no saber que es real
y encontrarte verdadera
todos somos sensibles
en el borde del abismo
así es la lucha
que nos cuentan los golpes en la cara
los malos sueños
y todo aquello que la poesía
no logra capturar en botellas
sobrevivir en la cuna de la bruma
en las peleas de gallos
entre criatura y amanecer
en eso que nos pica el cuerpo
como todo aquello que nos duele
pero es costumbre exponerlo
eso, sobrevivir a curadas
la cicatriz de pega caliente
el ardor del alma que nuestro cuerpo
se lleva a la tumba y un poco más abajo
ahí, donde está la ciudad
todo eso que baja con esperanza
es un negocio de supervivencia

Civita

vendetta, virtud empapada
poesía acuchillada en las luces
misterio de terciopelo
en los caminos agujerados de la civita
polis entre algodones de mentiras
pinacoteca en la eternidad de la noche
nadie se reconoce a estas horas
desaparecidas en el vicio del silencio
ruido de blaquitud: vacío a palmadas
los moribundos están buscando cocos
hormigas, herramientas de casería
un impulso de 90 grados
el apocalipsis es pop corn de mierda
en este teatro de cortinas azules
sin estrellas, sin espectadores

Publicado en Hambre Nueva (2019)