Poesía española contemporánea – Gloria Díez | Por José Luis Morante

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Gloria Díez nació en la cuenca minera asturiana, es periodista y escritora. Ha trabajado en prensa y televisión durante más de veinte años realizando todo tipo de tareas, desde reportera a columnista pasando por funciones de guionista o gestora.

Su primer libro de poemas Mujer de aire, mujer de agua, apareció en la colección Adonáis. Luego, su poesía se ha recogido en diversas antologías, entre ellas en Litoral Femenino, en Poesía Española. 1982-1983 y en la Cuarta Antología de la colección Adonáis.

Tras un periodo de silencio editorial, durante el cual se centra en la tarea periodística, aunque escribe poesía y cuento sin descanso, en 2012 reaparece con Dominio de la noche, su segundo poemario y en 2018 se publica el tercero: Inocente ceniza. En este momento edita el cuarto. Sus narraciones han sido publicadas tanto en medios impresos como digitales. Es autora de la biografía Serafín Madrid, hortelano de sueños.

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Dediqué mi segundo libro Dominio de la noche a la intuición, la luz oscura. Sin negar la razón, creo que a intuición es nuestro hilo de Ariadna. Entiendo la poesía como una forma de conocimiento. Quizá cualquier forma artística sea eso: una forma de comprender, para luego comunicar. Yo empleo la palabra como un ciego emplea su bastón blanco, para tantear las paredes de la caverna en la que nos movemos. Esa caverna es tan desconocida en el exterior, condenados como estamos a trabajar con los datos de nuestros sentidos, como en el interior, limitados por la subjetividad de nuestros deseos y nuestros miedos. Escribo un poema como quien lanza un cubo a un pozo de agua y espero que la polea chirriante me lo devuelva lleno. Y siempre me sorprendo.

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LA VIOLENCIA VIOLETA

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La violencia violeta
de los lirios.
La primavera,
apenas despuntada,
y aún ama el corazón
ese agudo dolor
que lo ilumina
como a un rojo farol.

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De “Dominio de la Noche”

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SI LA TERNURA

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Si la ternura
es hija de la Noche,
¡Oh madre
arráncala
de mis entrañas!

Su contacto es letal,
su aliento fétido
me emponzoña la voz.

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De “Dominio de la Noche”

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Y TÚ, GERARDO

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Para Gerardo Diego

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La palabra, Gerardo,
una barquilla,
endeble nuez
y junco contra el viento.

Soria, perdida
tras el horizonte,
—tan bajo, a ras de agua—.

Y tú, Gerardo, un muerto
adolescente,
que pasea su amor
por la cintura.

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PALOMAS

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Palomas,
cuatro,
descendiendo de un árbol
—flor de muerte en el pico—
me ofrecieron la paz.

¡Oh, cómo se alejaron!
las alas como arcángeles
y la luz tachonando tornasoles
—flor de muerte en el pico—
contra el cielo sonámbulo.

Los frutos del invierno,
más dulces que la miel de primavera,
desbordaron mis manos
y un llanto de ternura incandescente
llovía sobre el loco corazón.

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De “Inocente ceniza”.

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TARTESSOS

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Existe un hilo rojo que recorre el tiempo.
La Historia nos habita

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Quiero decir la luz
que se adelgaza
entre los verdes dedos
de palmera.

Y la luna pequeña,
casi recién nacida,
como el anillo roto
de un corazón.

Y Huelva,
como nunca africana
en primavera
y las húmedas tumbas
de los viejos Tartessos,
que aún vibran
en la parte
más etérea del aire
que hoy respiro.