Quisquilie: menudencias líricas de Stefano Elefanti – Por Hiram Barrios

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Uno de los clichés del mundo literario sugiere que el crítico es un creador sin talento, cuando no un fracasado. Sería vano enumerar los ejemplos que contradicen la falacia. Si bien es cierto que la lucidez creativa no es garantía de acierto crítico (y viceversa), también es cierto que la crítica y la creación suelen ir de la mano. Quien aspire a la inventiva literaria deberá poseer una mínima capacidad de ponderación, de autocrítica. Justipreciar los resultados de la pluma con objetividad no es una tarea sencilla, pero es un riesgo que se debe asumir. Los textos que el buen escritor lanza al cesto de basura —apuntó Ramón Eder— suelen ser mejores que los publica un mal escritor. Y precisamente por eso es bueno, porque sabe que el proceso creativo requiere de mucha sensatez.

_______El boom de la literatura breve ha venido a demostrar que la crítica y la creación son actividades concomitantes. Un ejemplo fehaciente es Stefano Elefanti: investigador, crítico y creador especializado en la escritura aforística. En 2013 presentó  Origini e sviluppo dell’aforisma poetico nel Novecento italiano (Orígenes y desarrollo del aforismo poético en el siglo XX italiano), el primer estudio pormenorizado que indaga en la modalidad del aforismo poético, y recientemente ha publicado Quisquilie, título que puede traducirse como “nimiedades”, “pequeñeces” o bien como “menudencias” o “retazos” y en que presenta su experiencia creativa con el género que ha investigado desde hace años.

_______El libro está prologado por Gino Ruozzi, quien recuerda que “quisquilie” ha sido una palabra recurrente entre los aforistas italianos, como Camilo Sbarbaro, quien en 1967 publicara una colección con el mismo nombre en el conocido sello Scheiwiller. Elefanti rinde culto a la aforística italiana con esta apuesta.

_______Fabrizio Caramagna, por otra parte, señala en el epílogo del libro que Quisquilie “se pone al límite, en la región de la desilusión, de precariedad y fragmentación, en comparación con el centro donde viven aquellos que piensan que lo saben todo y tienen soluciones para cada enigma”. Se trata de una escritura sustentada en un pensamiento nómada y trashumante que no aspira al absoluto, sino que busca esa “verdad y media” como apuntó Karl Kraus, o esas “verdades de a centavo”, como escribiera el también aforista Lichtenberg, pues como el propio Elefanti afirma: “Siempre hay al menos dos formas diferentes de contar una verdad”.

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Menudencias

(Aforismos)

La precisión que Elefanti despliega en su estudio Origini e sviluppo dell’aforisma poetico nel Novecento italiano se puede parangonar con la contundencia que sus propios aforismos. Crítica y creación en un mismo flujo. Caminos entrelazados.

He aquí una muestra de su ingenio:

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La pluma se dobla con gusto, complaciendo la mano del aforista. Es claro el pacto: mucho ingenio, poca tinta.

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No arrojes la piedra si no sabes dónde esconder la mano.

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El hombre es un verbo singular que se conjuga de millones de formas.

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En la isla desierta deseo, únicamente, no volver.

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Persiguiendo sueños se tropieza con la realidad.

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Fútbol. Goteo de italianos para distanciarse de problemas reales.

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El aforismo es un grito sostenido entre dos silencios.

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Cuando amas a una mujer, ella ama a otro; si no la amas, el otro eres tú.

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Las ideas son pasos celestiales que conducen hacia arriba; escalones, a menudo carcomidos, capaces de hundirse en el infierno.

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Meritocracia: Premiar a uno para educar a cien.

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El aforista crea pan juntando las moronas.

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Siempre hay alguien que muere para que otros tengan un héroe.

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Esperamos de los demás sólo las respuestas que no queremos darnos.

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Siempre hay al menos dos formas diferentes de contar una verdad.

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Casi siempre desconocemos todo lo que no nos gusta.

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Errar es humano, confesarlo es diabólico.

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El mejor sello de amor está impreso en los ojos de los niños.

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Nostalgia. Una cuchilla que se afila con cada recuerdo.

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Historia. Se aprende con los libros, se comprende viviendo.

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A los viejos las ideas, a los jóvenes los ideales.

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El amor arde mientras tengas emociones que quemar.

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Perdemos la mitad de nuestras vidas preguntándonos lo que otros piensan de nosotros, el resto lo pasamos reprochándonos el haber entendido mal.

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Las noches están llenas de buenas intenciones, los días de errores.

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Los aforismos, como las uvas, se venden en racimos, pero se degusta uno a la vez.

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Apariencia. La virtud de quienes no tienen argumentos.

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Stefano Elefanti. Crítico y escritor. Se ha especializado en la escritura aforística, tanto en el ámbito de la investigación como de la creación. Es autor de Origini e sviluppo dell’aforisma poetico nel Novecento italiano (Joker, 2013), pionero en los estudios del aforismo poético, y del libro Quisquilie. Aforismi (La Mandragora, 2019).