Patricia Bustos | Poesía de Argentina

Alejandra Patricia Bustos (Almafuerte, Córdoba, Argentina. De Embalse, provincia de Córdoba. 1 de septiembre de 1974) De padre argentino y madre chilena. Desde pequeña demostró vocación por la lectura y la escritura.

_______Participa en numerosas antologías de talleres literarios; antologías latinoamericanas y otras mundiales con la temática de la Paz. Convocada desde Madrid, España, para integrar junto a escritores selecciones de textos hispano-mundiales. Sus escritos han sido grabados en CD y difundidos en Uruguay, Chile, México, Colombia y Venezuela.

_______Actualmente, ejerce como gestora cultural. Coordinadora del Primer Encuentro Latinoamericano de escritores, declamadores, recitadores, artistas y músicos en Embalse, Córdoba. Dedicada a promover causas valiosas de la promoción de la paz, los servicios humanitarios y la protección de los derechos de los pueblos, fue nombrada Embajadora General por la Paz en Argentina para World Institute for Peace (W.I.P) África y nominada al premio “Ícono Mundial de Paz” por el Instituto Mundial de Paz, Nigeria, en febrero de 2019.

EXILIO

El discípulo agita los cálices del cuerpo
agota el río encerado que sucumbe en el delirio.
El otoño no vuelve a ser otoño para mí
ni la primavera su oración.
Embriagado en la intimidad ocre del cuarto
escribe una fábula
y se prolonga un aroma a intemperie
en las pálidas cenizas del incienso.

Diez, cien latigazos.
El muerto da vueltas en su cabeza.
Las campanas destejen el ángelus.
Brotes de néctar gritan en esos ojos
que infectan  lechos nublados.
Veril justicia
en sus pies arrastra serpientes
y acaba donde muere el infinito.

Cien latigazos más.

“Mi táctica es quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé con qué pretexto pero quedarme en vos”.
Mario Benedetti

Esa épica monotonía de querer ir despacio, cuando el silencio agiganta la brecha entre una caricia y un suspiro. Tengo infinitos amaneceres de lluvia y una mesa solitaria, con tantas voces. Esperando la leve caricia, un abrazo.
Esa esperanza de creer que ya no volverá a suceder que el llanto agriete las hojas.
La niebla sucumbe en el abismo de tus ojos. Tristes. Tristes tus ojos.
Cansados.
Mirando desde arriba los sueños. Por encima de los sueños. Preparando tu corazón para dar el salto.
Y por mi ventana rota se cuela el diluvio para agrietar las hojas. Y llueve, llueve también en tus ojos.
El corazón galopa un instante. Dueño de la inmensidad. Pájaro de vuelo amplio, de palabra certera que atinaste a quitar la piel resquebrajada.
Te admiro. Como se admira un paisaje, una prosa o una canción, un beso.
No importa si el temporal reseca los párpados, acudir a tu encuentro de sutil cadencia en lo prohibido me enciende la vida.
Tu misterio y el mío entre la lluvia y arriba de los sueños, juntos, quietos, certeros.

Los Pájaros

Espero la noche
y dejo que el mar
se lleve los olvidos.
Un camino de escarcha
precede el instante
en que los pájaros ciegos
sin alas y sin tiempo
dormitan en un rincón del cuarto
a veces
o sobre la almohada.
Insípida la voz
frente al silencio
que convulsiona un alfabeto vacío.
Palabras muertas que utiliza
para mantener inmóvil
los relojes y las sombras.
Ejercicio recurrente de las musas
escribir un invierno
que no es mío
en los tálamos velados
de mi cama.

Para  Aylan (2012-2015)

¿Dónde escribo esta melancolía?
Me dejo llevar
nada de lo que hago es objeto de mi situación.
Vivo en un páramo de quimeras
y me desborda el cuestionario de tus ojos.

¿Dónde muere una lágrima que ya no tiene rostro?

Caminas.
Tú y las olas y la espuma crujiente.
Tú y tu crepúsculo con sombrero.
Aguardas entre las cañas
viento de sal.

¿Dónde van los sueños del niño cuando llueve?

No quiero que sostengas un mar en tu espalda.
No quiero que pasees por el fondo.
No quiero que borres tu nombre en las corrientes.
No quiero que mañana aparezcas en los diarios
y yo termine
muriendo otra vez contigo
en los desniveles
de esta tierra inundada.