Juan Carlos Urtaza| Poesía de Chile

Juan Carlos Urtaza (1982) Poeta chileno, destacado boxeador de los medios liviano ligero (63,500gr). Ha Publicado los libros: Knock Out (2009, Autoedición) No hay mano (2012, Editorial Calabaza del diablo, Chile, coedición Vox Argentina), Bumaye (2019, Editorial Aparte Arequipa).

Lo siguió con la mirada

mientras
caía.
Tenía lista
su mano
pero no quiso
lanzar
ese golpe
para no
entorpecer
la estética
del hombre
que cae.

Este largo y angosto país

no es más que un ancho y hondo cuadrilátero
donde no existen reglas
y se puede golpear por la espalda.

Un cuadrilátero que mide lo que mide un país
se puede llamar Chile
o se puede llamar olvido.

Mide lo que mide un Arturo Godoy
un Víctor Nilo
un Godfrey Stevens
o un Martín Vargas.

¿Cuántas generaciones serán capaces
de sostener sus rostros?

El mismo boxeador sobre la misma escena:
un hombre sangra con aplausos de fondo.

Un hombre que no pestañea
––memorízate eso––
no puede ganar ni perder.

Las manos me las regaló mi padre

las guardó para mí cuando perdió las suyas.
Yo no conozco del mundo más que estas manos:
amanecen y se duermen conmigo.

Con ellas he golpeado a zurdos y ebrios
he tocado mujeres piedras y llanuras
con la suavidad de la llama
o la fuerza de la espuma.

Me gusta saber que son mías
cuando bailan en la oscuridad y me encuentran
sin perderse del todo.
Siempre regresan
nunca sacan cuenta de los días
no cuantifican nada
en sus dedos no hay matemática ni estadística.

He perdido las uñas escapando por murallas
pero vuelven a brotar.
He perdido la piel que cubre sus nudillos
y aquí están
todos cubiertos nuevamente
como la lluvia cubre los desiertos de flores amarillas
lo que parece fuera el color de la esperanza y la locura.

Pero bien sé que un día
con estas mismas manos cargaré a mi padre
como cargué a mi abuelo cementerio arriba.

Sé que son una palabra que no deja que no quiere
papel mariposa o cuncuna
que fueron tuyas hasta abandonarte un día.

Y yo que pensé
se quedarían solas o contigo para siempre
pero no
no hay mano:
no hay mano para eso.