Tomás Arencibia Gil: Instrucciones para dejar de correr

Tomás Arencibia Gil (La Habana, Cuba. 13 de septiembre, 1997) Estudia licenciatura en Educación, Español-Literatura en la Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona y Humanidades en el Centro de Estudios Eclesiásticos Padre Félix Varela. Ha publicado en la sección “Asimetrías” de la revista Alma Mater y participado como invitado en el Festival de Poesía de La Habana (2018). Trabaja como guionista para el Canal Educativo de la Televisión Cubana.

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Instrucciones para dejar de correr

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Abra la caja/casa
sobre la palma de la mano
izquierda
deje salir las sobras:
migajas cáscaras huesos roídos
raspa aceite quemado grasa
agua caliente
que no ha de beber
para no ahogarse en el vaso
para no padecer la tormenta
no de nuevo
Sobre la mesa
que está en el medio
de la casa aparente
deje el pan
el pan fresco
-no solo de pan muere el hombre-
el hombre pan que no muere
porque ha olvidado cómo
Cierre la caja desde adentro
siéntese
recline las sienes
en la pulcra desidia
la hora abundante de sobras
no lo sorprenderá mañana
no lo sorprenderá
No mañana

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Caminar descalzos

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pero lo que más me costó trabajo
fue caminar por ti
querida cuerda
que estabas floja
Legna Rodríguez Iglesias

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Los riesgos del equilibrista
caminan hoy la senda zanjada
por los abrelatas
Los riesgos caminan descalzos
y la senda es más un pedraplén filocortante
que una cuerda floja
-No se rompe el cántaro
No llega a la fuente-
Cortar la cuerda no es cortar el equilibrio
Asfaltar la senda no es cosa de equilibristas
Los abrelatas ya no funcionan
Quedan los riesgos descalzos
Caminando

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Inanición

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A Malena Jaén Arias,
atenta desorganizadora de mi caos.

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La mirada
en el ojo inerte
en la pupila fría y dilatada
informa que las neveras
no solo se llenan de pescados
Peces de ciudad
que perdieron las agallas
y el mar
-Peces muertos
por la boca-
Por no abrirla

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Unanimi(e)dad

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Una pregunta que hizo el perro
Hombre, tú de quién eres el mejor amigo?
Omar Pérez

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Un perro de ladrido ausente
muerde los músculos
magros de la memoria
Un olor a
MAYÚSCULAS SOSTENIDAS
acierta el éxodo
se impregna en mi nariz
y no me escucha
Las mordidas
desgarrando algún recuerdo
dejan salir los ayes:
¿He cambiado yo o ha cambiado la ciudad?
Tú quisiste
dejar carne en el plato
carne asida a los huesos de la memoria
El silencio tiene
lengua áspera y colmillos afilados
Estos ojos de perro mudo continúan mirándome
Continúan mordiéndome

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En-cubiertos desechables

 A Roxana Hernández

La ocasión especial está engavetada
junto a los cubiertos
que no usamos jamás:
de plata
-En casa del herrero
cuchillos de circunstancia-
La mesa está servida
y la madera alcanza
para todos los naufragios
Debajo del mantel
estamos siemprealertas
esperando de la espera
por si escapa la ocasión:
la especial
Comemos en-cubiertos desechables
para no romper un plato
para no sonar los tenedores
para que se nos parezcan:
platos  cucharas  cuchillos
vasos  tenedores  jarras
todos
hechos de plástico y llenos de espera