Ana Montrosis: Poesía chilena contemporánea

Ana Montrosis. Escritora y crítica literaria chilena. Profesional de la carrera de Administración de Empresas de Turismo por la Universidad Austral de Chile. Tiene un Diplomado en Transversalidad de Género e institucionalidad  (Universidad de Santiago de Chile, 2018). Trabaja en el periódico Datos Sur de Puerto Montt como crítica literaria y en La Asociación de Municipios Ciudad Sur, en temas culturales, de género y medio ambiente.

______Ha escrito los libros: Tacones bajo la luna (editorial Puerto Alegre, 2007);  Mi último cuerpo (Gráfica Lom, 2013); Despatriada (Editorial Cielo Abierto, Barranca, Perú, 2014); Austral (Editorial Segismundo, 2014); Austral, segunda edición (Editorial Piélago, 2016) y Tacones Bajo La Luna, segunda edición (Editorial Verbo desnudo, 2018). Ganadora del Premio Municipal de San Bernardo (2016) con la obra Mi último cuerpo. Ha presentado sus libros en Chile, Argentina, Perú y E.E.U.U. Actualmente, trabaja en las obras “Los pájaros del Chena” y “La Muerte de Fausto”.

_

_

_

Los muertos del Chena

_

Cuando dijiste que querías matarme de amor
porque es la única forma de morir
pensé en esas ciudades que están mal escritas
y que aún no han borrado sus duelos
Especulé en los muertos del Chena
en esos que nunca se han sentado
en los rieles de la maestranza
a beber la desnudez de una adolescencia.
No quiero morir, te dije
No quiero esa forma de paralizar la escritura
y su temática
Quiero inyectarme en un celaje
a separar todo lo que odio
todo lo que amo
lo que todos saben
y callan

_

De Los pájaros del Chena (inédito)

_

_

_

SOLES EN MI BOCA

_

Me refugio en la infancia
en un niño que juega con papeles
que acumula para mí.
Dibuja soles. Soles de diferentes colores.
Soles en el horizonte, en mi boca, en el cuello.
Soles que dividen el cuerpo cuando flota.
El niño es hermoso
es el mismo en cada sol.
Acaricia mis cabellos
y sonríe para envejecer los rituales.
Lo transito hacia el camino de la lluvia,
pero no hay lluvia.
Hay matas de maqui
y un río de piedrecillas blancas.
Tanta divinidad inexplicable
y al otro lado,
tanta tierra dividida
y muerte.

_

De Mi último cuerpo, 2016

_

_

_

IV

_
Acá hay un pequeño ciervo
que se asoma detrás de los árboles.
La piel descansa la miseria que inventamos
y mi hija duerme en sus jardines japoneses.
Sé que todo es esporádico,
por eso, vuelvo al bosque
a ejercitar el ojo plagiado de retratos
y a respirar el paseo del diluvio.
La lluvia ha dejado de brotar, muere
y los aromas caen como cantos viejos.
Puede que este lugar no sea mío, ni tuyo
y se aferre a la fantasía
de aquel ciervo que huye
en medio del susurro de las hojas.
No lo sé, como tampoco sé
de qué huimos.

_

De Austral, 2013

_

_

_

Ciudad sagrada

_

Ahí estabas como ciudad sagrada,
sin cementerio
sumergida entre las matas de choclos
y abanderada en medio de unas lomas.
Yo no sabía cómo la luna
duerme en la niebla
y luego cuando el cielo silba
los cuerpos se distribuyen hacia el mar.
Pareciese que aún te tengo
a esos muertos en el estómago.
De pronto todo se inquieta,
todo en medio del lenguaje
Algo duele, algo parecido al desamor
Exhalo despacito para que nadie se dé cuenta
Mis amigos caminan a mi lado,
me vigilan
y agonizo en todas estas guerras.

_

De La muerte de Fausto (inédito).

_

_

_

ARCOIRIS

 _

Y es que pudimos haber amado
el canto de la ciudad sagrada.
¡Qué locura!
Reconstruir un desayuno a medianoche
e incluso dibujar la caída de las estrellas,
eso podría haber sido novelesco,
pero preferimos improvisar espasmos
y observar la mutación del cuerpo.
De vez en cuando vuelvo a los rituales
y me quedo a husmear los escombros.
Con enajenación, repito tu nombre
Fausto, Fausto, Fausto. ¡No puedo odiarte!

Sueño con una casa nueva,
me veo agonizando margaritas
y mutilando un arcoíris dentro del vientre.

_

De La muerte de Fausto (inédito)