Eduardo Serdio | Caminos de Guanajuato

Eduardo Serdio (Ciudad de México, 1994). Poeta, gestor y editor. Es estudiante de Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM. Ha impartido talleres de creación literaria en el ámbito juvenil e infantil en Mostrarte a México A.C. En el 2015 forma con otros estudiantes el taller Larvario ejecutado en la Facultad de Filosofía y Letras (UNAM). Al concluir este taller, en febrero del 2016 funda con estudiantes de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán el taller literario De-lirio, actualmente en vigencia. En el 2018, este taller deriva en la revista literaria del mismo nombre, en la cual funge como director general.

Parte de su obra se ha publicado en revistas como Círculo de Poesía, Taller literario Ígitur, Buenos Aires Poetry, entre otras. En el 2019, se integra a la revista Taller literario Ígitur, y con esto su amplitud como gestor cultural se expande para coordinar en conjunto las mesas de Crítica y Pensamiento en México y Diótima. Encuentro Nacional de Poesía. Es fundador de la Congragación Literaria de la Ciudad de México.

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Caminos de Guanajuato

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Y me dio por jugar a José Alfredo,
creer que la vida no vale nada
y me fui en busca de tus besos.

No paré hasta encontrarte
en la casa de tus tíos de Celaya,
y aunque mi familia me tachó de loco
y la tuya de obsesivo
no saben cómo nos queríamos
a pesar de ellos,
cómo extrañaba peinar tu cabellera corta
que me recordaba los días de diciembre.

Vámonos a vivir a San Miguel,
qué importa que no somos iguales,
como dice la gente.
Qué importan nuestras familias,
estamos en Guanajuato, y aquí,  
cuentan que la vida vale muy poquito.

Pero se armó un desmadre con tu madre
y te llevaron con tu hermana a Santa Rita
entonces supe que por jugar a José Alfredo
este cuento, como la vida empezó llorando
y así, llorando
mi vida
se acaba.

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Convivencias familiares

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Si usted ha tenido suegra
sabe que no miento
cuando le digo que es terrorífico:
los miembros se me entumen
cuando esa miembra zamba lamba,
y agazapada acecha como un tigre
protegiendo a su tigrillo.

Yo he tratado de ser cortés,
le he propuesto trabajar en conjunto,
al fin y al cabo tenemos objetivos compartidos:
la felicidad de su hija, prolongar la especie
-por ejemplo-
pero tal parece no escuchar mis palabras
y el ogro se encrespa, se encrespa y se acrecienta,
ha urdido hazañas insanas de calañas,
es monstruo mete-celos invita-exnovios,
rompe-matrimonios;
sin embargo también entiendo a la vieja
no ha de ser fácil verte al espejo
cada día más fea y arrugada
y encima de todo tener que convivir
con la persona que te va a hacer abuela.

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“Un coagulado azul de lontananza,
un circundante amor de la criatura”

José Gorostiza

Deja que nos embellezca la nostalgia
para que el llanto nos vuelva azules
y en azul cristalino de distancias
amanezcamos con un rostro
más limpio y renovado.

Deja que cesen mis palabras
deja que caiga la tarde sin mi cuerpo
ya no somos aquellos niños que soñaban,
ya no soy el hombre que te decía te amo;
el tiempo nos abrió un abismo de mariposas
el tiempo nos abrió un abismo de distancias.

Quisiera ser tuyo de mil formas,
quisiera descansar la utopía entre tus manos,
pero la vida hoy nos traza líneas diferentes
y las mariposas del abismo existen.
Ahora sólo puedo
dejar que nos embellezca la nostalgia,
dejar que caiga la tarde sin tu cuerpo.