Álvaro Guijarro | Profecía de los contrarios

Álvaro Guijarro (Madrid, 1990) Poeta y fotógrafo. En lo relativo a la literatura, es autor de: Tránsit0 (Chiado Editorial, 2011; Amargord Ediciones, 2018), Colorofilia (autopublicado en Internet, 2012; LUMA Foundation, 2017), La postpunk amante de Tiresias (Canalla Ediciones, 2013), María Eugenia (Chiado Editorial, 2015), Siglo XXIII (III Premio de poesía joven Antonio Colinas, Ediciones de la Isla de Siltolá, 2017), Instantes atómicos (inédito, 2016), Poliedro (Antipersona, 2017) y La razón adivinada (finalista 71 Premio Adonáis, inédito, 2017). De igual modo, ha participado en cuatro antologías: Tenían veinte años y estaban locos (La Bella Varsovia, 2011), Los poetas de la senda (Ópera Prima, 2014), Poeta en Nueva York. Poetas de Tierra y Luna (Karima Editora, 2018) y Lecturas del desierto (Kamchatka, UV, 2018). Sus poemas han aparecido en revistas como Oculta Lit, Nayagua, Volavérunt, Kokoro, Mephisto, Transtierros, El coloquio de los perros y Pineal Magazine. Actualmente, ultima estudios de Literatura General y Comparada en la UCM, espacio donde estudió, casi tres años, Filosofía. “Pangea” es el nombre de su blog.

______Como fotógrafo trabaja en DIMAD (Asociación de Diseñadores de Madrid), dentro de Matadero Madrid, y se ha formado en las ramas de fotografía editorial y fotoperiodismo en la Escuela TAI. Esta es su página web dedicada a la fotografía: http://www.alvaroguijarrophotography.com

Igualmente, ha participado en varias exposiciones colectivas, una de ellas dentro del marco de PHE 2015. Interesado también por el cine, estudió en la escuela Metrópolis; y ha sido co-director, guionista y director de fotografía de varios cortometrajes a lo largo de su juventud.

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Profecía de los contrarios

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Allí, en el telar oscuro,
el blanco paladar de mi fantasma
será un humilde campanario
que anuncie el eco
de mi aventura hecha a base de pequeñas piezas
(cuando huí de casa, cuando desayuné
nueces en mis siete años,
cuando el amor abandonó mi cuerpo…),
secretos, en definitiva, sentidos
para ser traducidos ahora
como esta noche noche y vulgar,
una madurez a los lomos
de una criatura azul con dedos de chatarra,
sutil correspondencia obnubilada
pese al conocimiento
neto
cuyo azar es juzgar a mal todo hasta la síntesis
mientras espero en el supermercado
y la cola llega hasta las aguas: tus palabras
tendrán ojos. Verán,
Álvaro, más que lo que viste,
a más que los que viste aquí.