Como en la concha el soplo oprimido de los mares | La poesía de Jacques Roumain

Jack Roumain (4 de junio de 1902- 18 de agosto de 1944) Escritor y político haitiano.  Sus obras más importantes son el libro de poesía Bois D´ébène (Madera de ébano) y la novela Gouverneurs de la Rosée (Gobernadores del rocío). El trabajo literario de Roumain expresa sobre todo su frustración por la situación colonial de Haití y el Caribe.

______Presento entonces algunos poemas de Madera de Ébano, publicado en Cuba por Colección sur editores y una traducción a cargo de Aitana Alberti.

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Madera de ébano

Preludio

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Si el verano es lluvioso y sombrío
si el cielo cubre el estanque con un párpado de nube
si la palma se desata en harapos
si los árboles son de orgullo y negros en el viento y la bruma
si el viento abate hacia la sabana un jirón de canto funeral
si la sombra se agacha alrededor del hogar extinguido
si un velamen de alas salvajes lleva a la isla hacia los naufragios
si el crepúsculo ahoga el vuelo desgarrado de un último pañuelo
y si el grito hiere al pájaro

tú partirás
abandonando tu aldea
su laguna y sus viñedos amargos
la huella de tus pasos en sus arenas
el reflejo de un sueño en el fondo de un pozo
y la vieja torre amarrada al recodo del camino
como un perro fiel a la traílla
que ladrara en la tarde
una llamada rota entre las hierbas…

Negro buhonero de la revuelta
conoces las rutas del mundo
desde que te fuiste de Guinea
una luz vacilante te convoca
una piragua lívida
encallada en el hollín de un cielo de suburbio
Chimeneas de fábricas
palmas decapitadas de humeante follaje
liberan una firma vehemente

La sirena abre sus compuertas
de la trituradora de las fundiciones mana un vino de odio
un oleaje de hombros lo decanta de los gritos
se vierte por las callejuelas
y fermenta silencioso
en los tugurios cubas de rebeldía

He aquí para tu voz un eco de carne y de sangre
negro mensajero de esperanza
porque conoces todos los cánticos del mundo
desde aquellos de las canteras inmemoriales del Nilo
sobre la pista caravanas de esclavos
alzan
Recuerdas de cada palabra el peso de las piedras de Egipto
y el impulso de tu miseria erigió las columnas de los templos
como un sollozo de savia el tallo de los juncos

Cortejo titubeante ebrio de espejismos

magros ramajes de sombras encadenadas de sol
brazos implorantes hacia nuestros dioses

Mandingas Arada Bambara Ibo
gimen un canto que estrangulaban los grilletes
(y cuando llegamos a la costa
Mandingas Bambara Ibo
cuando llegamos a la costa
Bamabra Ibo
restaba de nosotros
Babara Ibo
solo un puñado de granos esparcidos
en la mano del sembrador de muerte)

Ese mismo canto reanudado hoy en el Congo

¿Pero cuándo oh pueblo mío
si los inviernos en llamas dispersan una tormenta
de pájaros de ceniza
reconoceré la rebelión de tus manos?

Y que yo escuchaba en las Antillas
porque ese  canto   negra
quién te enseñó  negra ese canto de inmensa pena
negra de las Islas negras de las plantaciones
ese lamento desolado

Como en la concha el soplo oprimido de los mares

Pero hoy yo sé también de un silencio
un silencio de veinticinco mil cadáveres negros
de veinticinco mil traviesas de Madera de ébano
Sobre los rieles del Congo-Océano
pero yo sé
de sudarios de silencio en las ramas de los cipreses
de pétalos  de negros coágulos en los espinos
de ese bosque donde linchado fue mi hermano de Georgia
y pastor de Abisinia

Qué espanto te hizo pastor de Abisinia
esa máscara de silencio mineral
qué relente infame convirtió en rebaño de mármol a tus corderos
en las praderas de la muerte

No no existe canga ni bejuco para asfixiarlo
ni cárcel ni sepulcro para aprisionarlo
ni elocuencia para disfrazarlo con los abalorios de la mentira

el silencio

más desgarrador que un simún de azagayas
más rugiente que un ciclón de fieras
y que aúlla
se alza
calma
venganza y castigo
una pleamar de pus y de lava
sobre la felonía del mundo
y el tímpano del cielo destrozado bajo el puño
de la justicia

África he conservado tu memoria África
tú estás en mí

Como la esquirla en la herida
como un fetiche tutelar en el centro de la aldea
haz de mí la piedra de tu onda
de mi boca los labios de tu llaga
de mis rodillas las columnas quebradas de tu sumisión

Sin embargo

yo sólo quiero ser de vuestra raza
obreros campesinos de todos los países
lo que nos separa
los climas la extensión el espacio
los mares
un poco la espuma de los veleros en un barreño de índigo
una colada de nubes secándose en el horizonte
aquí chozas un arroyo impuro
allá estepas esquiladas por las tijeras del hielo
pastos en las alturas
la ensoñación de un prado acunado de álamos
el collar de un río en la garganta de una colina
el pulso de las fábricas martillando la fiebre del verano
otras playas otras junglas
el cónclave de montañas
habitado por el alto pensamiento de los milanos
otras aldeas

¿Es todo esto clima extensión espacio
que crea el clan la tribu la nación
la piel la raza y los dioses

nuestra desemejanza inexorable?

¿Y la mina
y la fábrica
las cosechas arrancadas a nuestra hambre
nuestra común indignidad
nuestra servidumbre bajo todos los cielos invariable?

Minero de Asturias minero negro de Johannesburgo metalúrgico
de Krupp duro campesino de Castilla viñador de Sicilia
paria de la India
(he cruzado tu umbral – rechazado
tomo tu mano en mi mano- intocable)
guardia roja de la Chine soviética obrero alemán de la
prisión de Moabit indio de las Américas
reconstruiremos
Copán
Palenque
y los Tiahuanacos socialistas

Obrero blanco de Detroit peón negro de Alabama
pueblo innumerable de las galeras capitalistas
el destino nos alza hombro con hombro
y renegando del antiguo maleficio de los tabúes de la sangre
pisamos los escombros de nuestras soledades

Si el torrente es frontera
arrancaremos al abismo su cabellera
indetenible
si la sierra es frontera
quebraremos la mandíbula de los volcanes
apuntalando las cordilleras
y la llanura será la explanada de la aurora
donde reuniremos nuestras fuerzas desmembradas
por la astucia de los amos

Así como la contradicción de rasgos
se resuelve en la armonía del rostro
proclamamos la unidad del sufrimiento
y de la rebelión
de todos los pueblos sobre la entera superficie de la tierra
y mezclamos el mortero de los tiempos fraternos
con el polvo de los ídolos.

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África

Tu tiara solar hundida a culetazos hasta el cuello
ellos la transforman en carlanca,
reventaron los ojos de tu videncia; prostituyeron tu púdico
rostro;
aullando que era gutural, amordazaron tu voz, que hablaba
en el silencio de las sombras.

África,
no tiembles el combate nuevo,
la oleada viva de tu sangre elabora incansable
constante una estación; la noche hoy en lo profundo
de los charcos
es la formidable espalda inestable de un astro mal dormido,
y prosigues y combates -aunque no tuvieras para conjurar
el espacio
más que el espacio de tu nombre irritado de sequía.

Hozar hozar
     tierra acribillada de hozaderos
zapada
     tatuada
        gran cuerpo
masiva desfigura donde hurgó el duro hocico

África los días olvidados que marchan siempre
con los caracoles enroscados en la mirada dudosa
brotarán a la faz pública entre ruinas felices,
en la llanura
el árbol blanco de piadosas manos será cada árbol
tempestad de árboles entre la espuma sin igual y las arenas,
cosas ocultas remontarán el declive de las músicas dormidas,
una llaga de hoy es caverna de oriente,
un escalofrío que nace de los negros fuegos olvidados, es,
de las arrugas surge de la ceniza de palabras amargas
de cicatrices, perfectamente liso y nuevo, un rostro
antiguo, oculto pájaro escupido, pájaro hermano del sol.

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Negros sucios

Y bien;
nosotros
los negros
niggers
los negros sucios
no lo aceptamos más
es bien sencillo
se acabó
ser en África
en América
vuestros negros
vuestros niggers
vuestros negros sucios
no aceptamos más
eso os sorprende
decir: oui misié
lustrándoos las botas
oui mon pé
a los misioneros blancos
sí mi amo
al cosechar
para vosotros
la caña de azúcar
el café
el algodón
el cacahuate
en África
en América
como buenos negros
como pobres negros
como negros sucios
que éramos
que no seremos más
Se acabaron, veréis,
nuestro Yes Sir
oui blanc
sí señor
y
mucho cuidado, mi sargento
sí, mi comandante,
cuando se dé la orden
de ametrallar a nuestros hermanos árabes
en Siria
en Túnez
en Marruecos
y a los camaradas blancos huelguistas
que mueren de hambre oprimidos
expoliados
despreciados como nosotros
los negros
los niggers
los negros sucios
Sorpresa
cuando la orquesta en los cabarés
de rumba y de blues
os toque otra cosa
inesperada para el puterío cansado
de vuestros gigolós y zorras enjoyadas
para quienes un negro
es solo un instrumento
para cantar, verdad,
para bailar, of course,
para fornicar, natürlich,
solo un producto
para comprar y vender
en el mercado del placer
solo un negro
un nigger
un negro sucio
Sorpresa
Jesusmariayjosé
sorpresa cuando atrapemos
riendo espantosamente
al misionero por la barba
para enseñarle
a puntapiés en el culo
que nuestros ancestros
no son
galos
que nos cagamos
en un Dios
que si es el Padre
y bien, entonces es que nosotros
los negros
los niggers
los negros sucios
creeríamos que solo somos sus bastardos
inútil gritar
Jesusmariayjosé
Como un viejo odre restallante de mentiras
es necesario
que te enseñemos
lo que cuesta en definitiva

catequizarnos a golpes de látigos y de confíteors
la humildad
la resignación
a nuestra maldita suerte
de negros
de niggers
de negros sucios
Las máquinas de escribir masticarán las órdenes de represión
entrechocando los dientes
fusilen
ahorquen
estrangulen
a esos negros
a esos niggers
a esos negros sucios
pegados como moscas carroñeras enloquecidas
en la telaraña de los gráficos de
la bolsa desplomada
los grandes accionistas de las compañías mineras y forestales
los propietarios de roneras y de plantaciones
los propietarios
de negros
de niggers
de sucios negros
y la radio delirará
en nombre de la civilización
en nombre de la religión
en nombre de la latinidad
en nombre de Dios
en nombre de la Trinidad
en nombre de Dios carajo
de los ejércitos
de los aviones
de los tanques
de los gases
contra esos negros
esos niggers
esos negros sucios
Demasiado tarde
hasta en el corazón de las selvas infernales
resonará precipitado el terrible tartamudeo
telegráfico de los tam-tams repitiendo incansables
repitiendo
que los negros
no aceptan más
no aceptan más
ser vuestros negros
ser vuestros niggers
vuestros negros sucios
demasiado tarde
porque habremos salido
de las cuevas de ladrones de las minas de oro del Congo
y de Sudáfrica
muy tarde demasiado tarde
para impedir en las algodoneras de Luisiana
en los centrales azucareros de las Antillas
la cosecha de venganza
de los negros
de los niggers
de los negros sucios
será muy tarde os digo
porque hasta los tam-tams habrán aprendido el idioma
de la Internacional
porque habremos elegido nuestro día
el día de los sucios negros
de los sucios indios
de los sucios hindúes
de los sucios árabez
de los sucios hindochinos
de los sucios malayos
de los sucios judíos
de los sucios proletarios
Y henos aquí de pie
los parias de la tierra
todos los justicieros
marcahdno al asfalto de vuestros cuarteles
y de vuestros bancos
como un bosque de antorchas fúnebres
para terminar
de una
     vez
        por
          todas
con este mundo
de negros
de niggers
de negros sucios.

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Versión de Aitana Alberti, publicada en Madera de ébano, poesía de Jacques Roumain. Colección sur editores. Cuba, 2007.