Poesía colombiana: Rosa Chamorro

Rosa Chamorro. Nació en Corozal (Sucre), Colombia, 1985.  Poeta, activista política, Filósofa, Especialista en Políticas Públicas y Justicia de Género y Especialista en Políticas Públicas para la Igualdad de América Latina de la Flacso Brasil. Estudios de Lingüística. Estudios de Ciencia Política en la Universidad Nacional de Colombia. Bloguera ocasional para el periódico digital colombiano Kienyke. Miembro de la Asociación de Escritores del Magdalena. Actualmente finaliza estudios en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales Postgrado  en Procesos Políticos Latinoamericanos.

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Medea

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En la aritmética moral
Las elecciones pueden reducirse a un error de perspectiva,
pero Medea sabía,
los hombres son dados a reducirlo todo a una simple asociación de campos semánticos
Matrimonio / concepción        
Hogar/ esposa legítima
Pasividad/ femenino                
Extranjera/ bárbara

Y considerando aquello que tenía que ser
Está el demonio – alástor.
Medea sabía porque recordaba,
la verdad puede habitar otros espacios
                                                        no necesarios,

depende de la circunstancia,
en la belleza, por ejemplo,
como flor en el espejo del agua
la cárcel de Narciso.
Las condenas pueden ser variadas.

Medea sabía
de declaraciones de guerra
como de dolores de parto

En estos casos,
la falta sale indefensa como recién nacido.

Medea sabía,
hay que destruir,
destruir-se,
              para crear

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Turnos

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Ofelia guarda una tragedia aplazada,
Ofelia, la de Shakespeare, se ha suicidado por amor

Para los griegos las cosas tienen nombres por naturaleza
en virtud de su utilidad,
la silla para sentarse,
el cántaro para guardar líquidos,
Mi madre, en ausencia de mi padre, lloraba a cántaros en la noche,
las palabras lo saben todo, pero
en el nombre, es ahí, donde tiene lugar
la condena.

Es así como Medea,
         Turno de mediodía,
                 Meditaba

Penélope, dos turnos,
en la mañana la virgen teje,
turno de noche
la esposa se enfrenta a la muerte,
desteje

Helena,
turno constante,
teje
los golpes de Ares
en la memoria de los troyanos

Deyanira,
turno final,
desaparece del tiempo
con el pie inmóvil

Ofelia,
turno de niña,
una originaria no verdad descubriste en los ojos de él,
la ventana tiene un fondo que permanece
                                                     oscuro

Turno de la madre,
el hombre es un animal de costumbres,
todo se acostumbra a ser

Turno de ella,
en la apertura de tu nombre
                   llegaba octubre,
algo debió ignorar tu abuela

Turno del padre,
él sabía que el nombre dejaba huellas de sangre
en la habitación.

Turno de Ofelia,
         en octubre
todo va muriéndose antes de tiempo.

Turno cerrado,
desde el principio
algo común y corriente, una sombra, recorre tu nombre

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Siempre es cuestión de tiempo

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                         A Emperatriz Vergara
                          Y a Bienvenido Cuello.

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El alma puede abandonarnos
La ubicación del alma de mi abuela era bastante oscura
Mi tío tenía la contraseña
Le fue entregada desde el origen con ciertos cuidados  
La ternura, por ejemplo,
Así que la palabra madre, en mi tío, gozaba de una especie de inmortalidad

Mi tío perdió la cabeza, no hubo amanecer con la palabra madre,
ni el olor a café que anunciaba la mañana,   
pero en los demás,
presente,
el canto del gallo antes de tiempo,
y en mí,
                  el sueño del cuervo
                              como ángel de enunciación

La palabra madre suele acomodarse más fuerte con el dolor.

Mi abuela veía llegar  
La desgracia
que
ocultó sus ojos

El alma,
Deberíamos cortarla -como lo espera Lucrecio-
en mil pedazos -como cualquier serpiente-
y repartirla por el cuerpo

Porque
                         siempre es cuestión de tiempo
Medea cortó en pedazos  a su hermano y lo arrojó al mar,
para que su padre, el tiempo, no la encontrara.
En el Caribe decimos, ante cualquier salvación,
“No era su tiempo”,
“Todavía no le llegaba el tiempo”,
Pero la muerte siempre llega

El alma de los demás puede estar en la sangre del ojo ajeno
Y también los daños colaterales