Solo el naufragio | Carlos Roberto Gómez Beras – Por José Antonio Olmedo López-Amor

En las últimas décadas la poesía hispanoamericana se ha convertido en un paradigma en el que la polifonía, además de dar buena cuenta de la variedad de estilos y de formas con los que se practica el hecho lírico, dibuja una posmodernidad en la que el texto interactúa con otros textos y discursos culturales y además se mantiene muy vinculado al contexto formado por la realidad extralingüística. Su heteroglosia revela un diálogo intercultural que convierte a la lírica hispanoamericana en un policromado discurso histórico de gran valor. Por tanto, para abordar su profundo estudio es preciso hacerlo desde una interdiscursividad que muestre las relaciones semiológicas que conectan a los diferentes códigos para formar ese vasto palimpsesto de naturaleza holística que es hoy en día.

_____Solo el naufragio, obra más que pertinente en el contexto histórico en el que se inscribe, es un libro importante, y lo es por varias razones. En primer lugar, en sus noventa y siete páginas poemáticas se sintetiza el modo de proceder como poeta y el modo de vivir de un apasionado buscador y humanista como lo es Carlos Roberto Gómez Beras (El Seibo, República Dominicana, 1959). Y en segundo lugar —por citar solo dos motivos que demuestran la importancia de este libro—, la amplitud temática y profundidad de los poemas, que quizás en otra bibliografía podría ser una poesía completa, certifican la riqueza y vastedad del imaginario gomezberiano.

_____Apartado durante dos décadas de la escritura, Carlos Roberto Gómez Beras se ha erigido como uno de los mejores editores de poesía en el Caribe, sino el mejor. Al arduo trabajo de buscar nuevos talentos se une la manufactura, paso a paso, de todos y cada uno de sus libros, y ya son más de seiscientos. Gómez Beras se encarga de todo el proceso de creación de sus libros, hasta el mínimo detalle y quizás por eso ha conseguido el grado de excelencia que hoy ostenta.

_____El hecho de apartarse de la escritura por tanto tiempo conlleva entre sus inconvenientes la desaparición del panorama poético, el no figurar en las antologías, el no ser leído ni estudiado. Por contrapartida, el silencio y el enriquecimiento personal a través de vivencias y lecturas hacen que su voz sea compacta y empastada, madura y ahora incontenible, muy consciente de que a pesar de no haber escrito durante tanto tiempo nunca dejó de ser poeta.

_____Gómez Beras sabe del peso e influencia específicos que puede poner en marcha una palabra concreta situada en el lugar apropiado. Es consciente de ello y, como buen artesano de la palabra, conoce los resortes, mecanismos y connotaciones por los que a pesar de leer un verso, dos, tres, llegamos al cuarto y comprobamos que la radiación emitida por una palabra del primer verso todavía emana sus vapores y vibra allí. De estas vibraciones y correlaciones está inundado el poemario, su urdimbre, apenas perceptible, cohesiona los poemas y contribuye en gran medida a formación de sus sentidos.

_____Si la palabra ‘naufragio’ es de importancia nuclear en el título de esta obra y a ella podemos vincular todo lo relacionado con la pérdida, el fracaso accidental o lo trágico inesperado, las dos citas que la encabezan apuntan todavía más a ese momento de desposesión de lo material que, de alguna manera, invita a reconfigurar y reordenar nuestras prioridades: «Un hombre no puede tener más de lo que su corazón puede amar. // Sólo posees aquello que no puedes perder en el naufragio».

_____Una posible configuración jerárquica, en cuanto a preocupaciones del poeta, podemos intuir cifrada en la temática y el orden de sus ocho bloques. No es casualidad que “El naufragio” y “Los náufragos” correspondan al primer y último bloque de una estructura que se completa con: la poesía, la vida, la muerte, el amor por la hija, el amor por la madre, el fracaso, la muerte de la madre, la belleza de la herida y su enseñanza, etc.: vasos fractales, todos ellos, pues contienen esencias de esas ocho divisiones que no separan lo más mínimo una cohesionada obra total.

_____El abroche del final y el principio, ámbitos fieles al leit motiv general del libro, revela una circularidad ficticia, pues el punto de llegada, siendo el mismo que el punto de partida, ya no lo es.

_____¿Qué es aquello que no podemos perder en un naufragio?  Lo inmaterial parece ofrecerse a responder a tal pregunta. Lo incontable y a la vez desencadenante de la verdadera felicidad, lo cual, es subjetivo de cada individuo. Así, el plano físico y el plano metafísico conviven en los poemas del libro equilibrando una existencia herida por lo finito pero esperanzada por lo infinito: «Somos todo lo que con alegría muere, / somos todo lo que sin saberlo permanece».  En el poema titulado “Coincidir”, el cual aloja estos dos versos citados, además de aludir a la sincronicidad natural que otros llaman azar, propone el ciclo de la vida con dos elipsis: «Inauguramos los párpados.  (Nacimiento) / El corazón gasta imprudentemente sus latidos. (Vida) / El alma frenética levanta el muro contra la partida. (Muerte)». Alma y cuerpo aliados por el objetivo de una trascendencia que debe merecerse a través de la experiencia. Este ciclo vital es análogo al de la hiperestructura del libro, acto de respiración completo en el que el poeta incardina más de lo decible.

_____Esta odisea experiencial y su recompensa moral puede verse con claridad en el poema que lleva por título “Un hombre”, el cual inaugura una trilogía dedicada a la vida como generosa ofrenda que la hace más vida: « […] por eso se aferra como un náufrago / a las pequeñas cosas / que lo hacen inmortal por un instante: / una migaja que comparte frente al fuego / un “te amo” silenciado entre dos pétalos / una huella que la arena confunde con un labio».  

_____¿Quién más puede temer perderlo todo, sino quien cree poseer tesoros que sostienen su vida? Si nos puede parecer en algún momento que Gómez Beras reduce sus tesoros al amor, también nos hace comprender que dicho amor no se puede guardar, no es posible enjaularlo para protegerlo ni preservarlo; por tanto, uno de los mayores  desaprendizajes que propone su poesía es de naturaleza antimaterialista. No es de extrañar que dicha convicción lleve al poeta a interesarse por filosofías consonantes con estos preceptos, aunque de otras culturas, como por ejemplo, la japonesa.

_____Voz agitadora y agitada, Gómez Beras, quizás sin proponérselo, encuentra con naturalidad un punto de unión entre su decir y el cómo, fulguraciones formales que están presentes en toda su poesía y potencian el valor propositivo de sus poemas, como por ejemplo, en los poemas “El fin del mundo” y La última estación”. Ambos poemas se suceden en las páginas veintiocho y veintinueve, respectivamente, y en ellos el hablante lírico se expresa en dos estrofas de nueve y tres versos. ¿Sincronicidad o premeditación? Lo cierto es que esas concurrencias se manifiestan de formas variadas a lo ancho y largo de la poética gomezberiana, algo que mantiene alerta al lector activo. A este paralelismo estructural representado en los tercetos que clausuran los poemas comentados se añade su función de pie o remate, pues en ellos, el poeta eclosiona su rotundo cierre.

_____Ya en el primer poema del libro encontramos una simetría estructural que anticipa sutiles arquitecturas. El poema se compone de cinco estrofas, cada una de tres versos, y estas alternan entre estrofa sin interrogación y estrofa con interrogación, es decir, duda y certeza se imbrican, no solo en este poema, pues la pregunta, como elemento digresivo, sincero, perturbador, etc. es un recurso frecuente en la poesía de Gómez Beras.

_____En el poema titulado “Esto no es un poema” confluyen varios hechos interesantes. Por un lado, a la carga metaliteraria y catafórica del epígrafe hay que añadir la función de ruptura ficcional; por otro, de sus trece versos, nueve son acotados entre interrogantes, lo que reafirma el protagonismo del miedo en forma de duda ya comentado; y para finalizar, en los cuatro últimos versos el hablante lírico cambia de la tercera persona del plural a la primera del singular en una interpelación al apóstrofe en la que también está presente la intertextualidad: «Por eso colegas “os escupo en la cara”», Lorca y su “New York (oficina y denuncia)” se revela como una de las influencias del poeta.

_____La ductilidad del yo poemático resulta paradigmática en el poema “Los derrotados”, donde el narrador del poema se erige representante de todos los sedientos y su vuelo poético asciende hasta alcanzar cotas hímnicas: «Con este párpado de un dios derrumbado / nos arroparemos gimiendo / como huérfanos ebrios de hambre / quizás para arrullar nuestras esperanzas / quizás para soñar una colérica primavera». La antítesis, el oxímoron, son recursos retóricos que abundan en una poética que hace emerger del contraste una dramática belleza.

_____Esto puede apreciarse en poemas como “Vivir la muerte”, texto representativo en cuanto a simetría formal, pues el poema se compone de cuatro estrofas de cuatro versos y todas ellas comienzan con un verbo en infinitivo. Este tipo de paralelismos causa un efecto estético automatizador, en la aliteración y el reflejo también reside un ritmo musical y visual, morfología que sistematiza un tipo de belleza.

_____Otro de los rasgos que caracteriza la poesía de Gómez Beras es su realismo mágico. Uslar Pietri fue uno de los precursores de este género en la novela hispanoamericana ya en el siglo pasado, un modo literario en el que lo cotidiano y lo fantástico se imbrican no para contagiar la ficción a la realidad, sino al revés. En este sentido, la poesía de Gómez Beras tiende a normalizar lo irreal, a convertirlo en símil y metáfora natural de un plano de la realidad que consuena incluso mejor con la denominación que hizo el género Alejo Carpentier: lo real maravilloso: «En el nido de mi corazón / vive un pájaro muerto. / Llegó una madrugada / para cantarme sobre / el instante que somos / y que dura para siempre».

_____Ese juego con la irrealidad propicia hermosas imágenes y multiplica las posibilidades creativas del poeta en cuanto a expresividad y amplitud de la realidad. Además, motiva la aparición de lo sobrenatural y misterioso en el poema, lo que deviene en una mayor capacidad desautomatizadora del texto, un aumento del tiempo de percepción del lector, así como de una poderosa propensión al extrañamiento.

_____Tratar de normalizar el acervo fantástico implica recurrir a la experimentación, tanto en el plano lingüístico como en la híper y macroestructura. La fantasía somatiza a la realidad y la naturaleza extraordinaria de los planteamientos invita a lo interdisciplinar: estilo indirecto libre, monólogo interior, saltos temporales, ruptura gramatical, flujo de conciencia, etc. Por tanto, podemos hablar de una considerable adición temática: mitos, historia, mundo onírico, ideal y urbano, existencialismo y realismo épico, etc.

_____La importancia del número en la poesía gomezberiana es evidente. La matemática de sus estrofas resplandece en agrupaciones de versos que se repiten o buscan su equilibrio en la simetría. Los patrones numéricos abundan e irradian el influjo visual y armónico de su particular geometría en poemas como: “El paria” (5/5/5/5); “Pater nostrum” (2/3/3/3/3/2); “Blade runner” (2/2/2/2/2/2/2).

_____La ordenación de los versos cristaliza en una sintaxis versal que crea y marca profundamente su propia gramática. Esto queda comprobado en el poema titulado “Blade runner” (referencia cinematográfica), en el que en la primera estrofa aparecen dos actores poemáticos (reloj/tiempo) y (navaja/cuerpo) que condicionarán la segunda y tercera estrofa: «Dios es un orfebre ciego / que construye relojes y navajas. // Por el filo de la vida / nos provoca a caminar descalzos. // Y con los segundos mezquinos / nos anima a soñar con lo esperado». `Filo´ alude a `navaja´ y por lo tanto a lo material, al cuerpo; mientras que `segundos´ hace lo propio con `reloj´ y por lo tanto, tiempo. La cuarta, quinta y sexta estrofas comienzan con verbos en presente, pasado y futuro respectivamente, un intento por incluir un espectro temporal global  y cronológico para rematar con la última y estremecedora estrofa: «La memoria es el único amuleto / para alejar la crueldad de su arte». Memoria como arma para protegernos del cruel arte de dios: el tiempo.

_____Hablar de características de la poesía de Carlos Roberto Gómez Beras es hablar de eclecticismo. Saber quedarse con lo mejor de cada manera de entender y practicar la vida y la poesía es ya en sí un talento que transparenta una inteligente y líquida ideología. Esta versatilidad del yo poético que esgrime el poeta se traduce en la libertad del yo político, el cual se adscribe a la «Declaración de Rotterdam¹», síntesis de una postura que considera válida, legítima y necesaria toda tendencia o escuela artística. Esto explica la heterogeneidad estilística de Gómez Beras, quien disiente de la homogeneidad totalitaria —e identitaria— que instaura —y fabrica—, en los artistas que habitan sociedades modernas el complejo de Procusto.

_____Heredero —en parte— de la tradición de Rodríguez Nietzsche y Torres Santiago, quienes, entre otros, en 1962 se reunieron y reivindicaron una poesía comprometida con la independencia de Puerto Rico y su identidad nacional, Gómez Beras también tiene vasos comunicantes con aquellos a los que Mario Benedetti llamó «poetas comunicantes», y no solo por mostrar sus inquietudes metafísicas a través de la desacralización del poeta y la poesía.

_____De los deseos de un cambio social para alcanzar una sociedad más justa nace su analogía moral, la cual podemos vincular al costarricense Manifiesto trascendentalista (1977) en cuanto a que se parte de la creencia que afirma que toda revolución debe comenzar en la conciencia del individuo. En este sentido, Gómez Beras coincide con Laureano Albán a la hora de recurrir a la alegoría, al lenguaje figurado para tratar de expresar todas las emociones vinculadas a esa transformación interior, a ese viaje a la plenitud, a ese encuentro filosófico entre el mundo y las manifestaciones del espíritu. No es preciso explicar que todo cambio interior en la conciencia del autor o del hablante lírico esboza su propio correlato en el plano del lenguaje, por tanto, de los cambios detectados en la lexis podremos deducir las señales que conduzcan al cambio ideológico.

_____En el lenguaje es precisamente donde reside otro de los rasgos deícticos de Gómez Beras como poeta. El autor de Mapa al corazón del hombre (2012) es un cirujano del verbo, un zahorí de la palabra precisa. Ello hace de su discurso un decir aticista que huye de farragosas retóricas y retranqueos oscurantistas. La palabra precisa es portadora de luz y su diáfana piel invita a la caricia. Pero la caricia verbal en los versos de Gómez Beras puede convertirse en golpe, en música, en silencio.

_____Muchas otras resonancias y fuentes se traslucen en la poesía gomezberiana, desde el despojamiento de la poesía pura de Neruda, hasta el culturalismo² —especialmente cinematográfico³— del cubano Hernández Novás, pasando por la romántica exaltación vitalista del cuerpo y el deseo sobre el trasfondo de la muerte, de Ana Istarú.

_____La referencia religiosa es también patente en poemas como “Pater nostrum”, donde la intertextualidad con el archiconocido padrenuestro sirve como pretexto para romper el cliché: «Padre que no estás en el cielo ni en la tierra». Tras la aparente desacralización de la oración se esconde la renovación en el rezo a un padre muerto, un padre al que edípicamente se le ha deseado la muerte en algún momento  y todo ello culmina con la asunción del castigo y el dolor como elementos redentores de la voluntad corrupta: «Empújame a la tentación de amar el vacío»; «Y nunca me libres del mal de presagiar / cómo la luz de la tarde me acerca a tu recuerdo».

_____El poema que lleva por título “A see of trees” está basado en la película del cineasta Gus Van Sant, de mismo título, por lo que se resuelve como una introspección sobre el suicidio: «Me adentré en el bosque de los símbolos / buscando la soledad que nos espera». Bella metáfora del lenguaje es ese bosque de símbolos, y no menos atractiva resulta la soledad que nos espera como perífrasis de la muerte. La precisión léxica traza con estilete imágenes estremecedoras que ilustran —en este poema— acerca del vacío que ocupan en nuestra vida nuestros muertos, y por tanto, de la imposibilidad de la completa soledad como ausencia gnoseológica.

_____Por mucho que el poeta busque y aspire a la belleza, en la propia pretensión de atraparla radica parte de su imposibilidad. El poema es un artefacto antinatural construido para albergar lo natural, o por lo menos, para que nos lo parezca. Poema como aposento humano para el dios de las cosas. Pero esa aspiración no siempre se ve recompensada y la belleza escapa del poeta, es decir, la poesía no cabe en el poema y se mantiene libre y preservada de nosotros: « […] lo que nos burla / haciéndose el muerto, / lo que se disfraza / de nada y de silencio, / eso, es la poesía / para el poeta».

_____El poeta culmina el segundo bloque del libro con un bello aforismo que le sirve como epígrafe del mismo: «La poesía es una pirámide saqueada». Aforema, poema de un solo verso —como dice su título “(Uni)verso”— que nos dice que la verdadera poesía, la más valiosa, se encuentra en lo que no está. Lo robado, en este caso, se identifica con lo inaccesible, con lo vetado al explorador y que, por tanto, jamás encontrará.

_____Solo hay una cosa que Gómez Beras —y a través de él su hablante lírico—, de alguna manera, coloca a una altura más allá del amor y es la poesía. Esto nos dice en su poema “Musa”, frente a la llegada de esa inspiración que nos empuja a escribir un poema todo lo demás queda como manchas insignificantes, imperceptibles y vacuas: «Todo lo demás… / será el equipaje necesario / para su viaje al centro del misterio». La poesía es ese enigma que duerme en las entrañas de un agujero negro, el poema es el dibujo intuitivo que hacemos de ella mientras la esperamos fuera.

_____Esto queda luminosamente mostrado en el poema titulado “El camino”, donde los versos se agrupan en dísticos hasta formar ocho estrofas que mediante la anáfora de su primer verso enfatizan lo accesorio del poema: «El camino del poeta nunca culmina en el poema. / El poema es sólo piel, concha, cáscara que muere». Una interpretación a la elección del dístico como estrofa en este poema podría ser que encaja como representante de la dualidad poema/poesía, eje vertebral del poema.

_____Contrariamente, en el poema titulado “El río”, el cual, su título, podría hacernos pensar en algo que fluye permanentemente y no se detiene, encontramos seis versos en una única estrofa y todos ellos son esticomíticos. La pausa al final del verso es antitética a la imagen mental —y todo lo asociado a ella— que podemos hacernos al leer la palabra `río´. Sin embargo, la apotacsis, en este caso, refuerza la sensación de superposición  de imágenes que propone el poema. No es baladí la utilización de estos recursos en manos de un poeta como Gómez Beras, ya que sus efectos proponen una lectura ulterior, en segundo plano, que afecta sensiblemente a lo contenido en el plano principal.

_____El estilema y contenido argumental de la poesía de Gómez Beras propone una ideología filosófica idealista, contraria por lo tanto al materialismo y propensa a la sobreinterpretación por parte de sus hermeneutas. Tan desnuda y abierta se presenta la palabra que la anfibología, polisemia y sentido figurado multiplican las posibilidades semánticas.

_____La idolatría que siente el poeta hacia la palabra y la poesía queda patente a lo largo del libro, sin embargo, hay pasajes en los que ese ideal romántico se muestra narrado en un tiempo mítico y sintetiza su propio credo: «Las palabras aprendieron de las cosas. / Las cosas imitaron a las palabras. Entonces, todo cantó una tonada / que anunciaba una común ausencia / hecha de lo que vuelve a reencontrarse». Génesis platónica que al contrario que los pasajes existencialistas sacraliza esa unión de la conciencia con la única belleza a la que puede conducirnos un poema: «Las palabras olvidaron sus nombres / como la fruta deja atrás su cáscara, / las cosas ya no recordaban sus muertes / como el monje abandona en una rama su hábito». Las metáforas abundan y su presencia es precisa para barroquizar momentos destacados.

_____Este mismo argumento se amalgama con la razón amorosa en el poema titulado “Foucault. Un falso soneto espejado”, en el que el poeta cita la obra Las palabras y las cosas, del pensador mencionado, la cual pertinentemente se basa en una crítica a la pretensión sígnica. Gómez Beras invierte los elementos de ese epígrafe para cerrar su poema en el último verso y lo llama `soneto espejado´ porque su poema tiene la morfología estrófica de dos sonetos unidos con la peculiaridad de que el primero está también invertido. Los versos siguen siendo libres, pero lo formal refuerza la cohesión argumental del poema a través del paralelismo sintáctico como elemento anafórico.

_____Hemos dicho que la poesía de Gómez Beras es culturalista en el sentido en que bebe de fuentes artísticas tradicionales y las homenajea y conversa con ellas, además de las vanguardistas contemporáneas, algo que queda constatado en el bloque que lleva por título “Ese otro cólera”. Aquí, el poeta apela principalmente a los dioses de la mitología grecorromana, entre otras, para reflexionar sobre el placer, el deseo, el pudor, pero también sobre el hecho de encontrarse a sí mismo y el amor: «Desearte me mostró una luz incandescente, / sólo odio tu amor porque me vence, Me ahogo en el espejismo de tus lágrimas / y tu cuerpo es una barca siempre dispuesta». Amor a la persona amada, a la madre, a los hijos, como también amor a la poesía, entre los que destaca el amor a la madre dadora de la vida y del amor más desinteresado.

_____El amor funciona como elemento clave y corolario de un caligrama ideológico escindido en ocho movimientos. Un amor presente en todos los estados y latitudes del poemario que centra su actividad en el amor a la hija en el pasaje titulado “Mi hija conversa con su destino”, ámbito completamente testimonial y biográfico.

_____El amor a la hija es la certeza de poseer algo de incalculable valor, y a la vez, no poseerlo. Los desvelos por su cuidado, el denodado esfuerzo por protegerla y prevenirla de futuros tropiezos hace que estos ocho poemas compongan un hermoso devocionario, un sutil decálogo del amor y sus efectos: «Todo te anunciaba porque / eras todos los presagios / como la gota encendida / que al caer el sol borra la sed».

_____En la propia virtud y pasión del amor reside el pabilo del temor a perderlo. Así, la certeza de la marcha del amor, no es tomada con angustia en estos poemas, sino como el necesario y natural paso para florecer otros horizontes: «Su luz está reservada / para otros ponientes / donde sus manos tejerán / con silencios y caricias / un aposento propio e íntimo». La felicidad mengua su brillo pero no se apaga porque comprende que en la vida, las etapas, equilibran con sus transformaciones el cuenco emocional: «Y al regalarme su último destello / también me heredará / la noche más viva y más muerta / cuando se vaya, ese mediodía».

_____Los versos a la hija se llenan de ternura pues aspiran a aconsejarla sobre futuras situaciones, el poeta desea prevenir con ellos una equivocación, pero es imposible hacerlo y comprende que adjunto al error yace la enseñanza.

_____“Suite japonesa de siete movimientos” demuestra lo cercano que Gómez Beras se encuentra de la concepción oriental del mundo. Si ya en otros poemarios, como por ejemplo Árbol, demostró  una especial sintonía con la brevedad y síntesis de los poemas a la manera japonesa, con la trascendencia espiritual a la que aspiraba una mirada enfrentando la naturaleza a su paisaje interior, en este apartado hace lo propio utilizando como pretexto siete palabras japonesas y sus interesantes y poéticos significados.

_____A un primer verso escrito en tipografía cursiva a modo de perífrasis del epígrafe se añade el poema, todos ellos monoestróficos y compuestos por doce versos. Este formato dota al conjunto de una armonía matemática que conjuga a la perfección con los conceptos culturales definidos en los poemas.

_____Kintsugi para ensalzar el valor de las heridas, o de las cicatrices, empoderando y embelleciendo lo frágil; Mono no aware para sentirnos conmocionados ante la majestad de lo inefable; o Yügen para asumir y no razonar el porqué sabemos del universo cosas de manera innata sin haberlas estudiado, son solo algunos ejemplos del cariz y hondura de sus proposiciones. Todo esto se añade al cosmos emocional de un hablante lírico que reduce al mínimo su distancia con el autor.

_____El apartado titulado “Seis antipoemas para una poeta” es una suerte de estremecedora prosa poética que narra los momentos posteriores a la muerte de la madre. Si es posible aniquilar el yo poético, Gómez Beras, en este bloque del poemario lo consigue. Su lenguaje se vuelve coloquial, aparecen diálogos literales de los personajes —que no son otros que los miembros de su familia— y el tiempo se vuelve continuo y cronológico.

_____La sensación de realismo es poderosa. Los poemas son mucho más extensos. Un poema sucede al otro en el continuo discurso de los hechos, esto aporta verosimilitud a ese encadenado. A lo conmovedor de perder un ser querido, tal vez el más querido, se une la nostalgia y el dolor con que el poeta define y dibuja cada sensación, cada momento: « […] se llevaron el cuerpo todavía deseo / y nos devolvieron una bolsa plástica / amarrada por un “tag” casi canino / y llena de algo que todos, menos yo, / llamaron cenizas».

_____Llamar `antipoemas´ a estos textos responde más a un homenaje a Nicanor Parra y una declaración de intenciones que a la pretensión de crear un texto que sea la antítesis de un poema. El discurso, gramático y sin elisiones, llama la atención sobre sí mismo y no se preocupa por transgredir el lenguaje o por sorprender al lector con trucos de prestidigitador de medio pelo. Los versos son verdad, una conmovedora verdad desnuda que deposita toda su aspiración a antipoesía en el hecho no contado: la muerte de la madre.

_____Para Gómez Beras, versar sobre  —quizás— los momentos más tristes de su vida es crear un antipoema, un poema con materiales contrarios a los que suele utilizar cuando es visitado por las musas. Y no es decir poco contar cómo unos hermanos saquean las pertenencias de la persona difunta o cómo unas cenizas representan todo el amor de un hijo por su madre. La epicidad del momento en que esas cenizas se arrojan a las aguas oscuras es comparable al regreso al origen: El Seibo, vuelta necesaria —pero imposible regreso— al tiempo de la infancia, pues es de fuerza mayor desandar e inventariar un pasado para reconfigurar los recuerdos, los espectros, y así prepararse para un futuro inesquivable.

_____La madre es el apóstrofe y narratario de estos seis antipoemas que, si no ayudan a soportar mejor la carga de su ausencia, al menos sirven para exorcizar los demonios memoriales que en la herida espiritual se eternizan.

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Mi madre, mujer que aprendió el arte de renacer
de muchas maneras y de muchos ánimos,
es ahora
una voz que sin misericordia me llama
en cada gota de lluvia, sudor, vino o sangre
para despertarme del espejismo de la vida
y recordarme que la vigilia y el sueño
son los dos rostros de una mujer
que se refleja en las aguas de un río.

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_____En “En el regreso a Ítaca” el poeta invoca las ciudades que fueron la cuna de la civilización moderna: Tebas, Bizancio, Alejandría, Troya, Jerusalén, Babel, en un intento por representar ese viaje interior, hacia atrás en el tiempo, lo que recuerda a Carpentier en Viaje a la semilla, pero el imposible génesis queda entre escombros de tiempo y olvido y apenas podemos acercarnos a él entre fantasmas: « ¿Qué es la vida / sino la treta de fingir, / frente a los vencedores, / que aún seguimos vivos? ».

_____Del afán por nombrarlo todo del ser humano Gómez Beras mitifica el origen de la poesía y la considera dádiva de los dioses en su poema titulado “Babel”: «Pero entre todas las dádivas, / heredamos la estepa sagrada del silencio / y en lo más profundo de ese paréntesis, / como una flor imposible, / brotó, esquiva y milagrosa, la poesía». Su concepción romántica y metafísica de la poesía forja la leyenda de su nacimiento.

_____En el último apartado del libro, titulado “Los náufragos”, el poeta reitera su estilema, argumento y preocupaciones tratando de reflexionar y cerrar unas conclusiones sobre las experiencias de su viaje. En un lance metaliterario el poeta personifica a la poesía en el cuerpo de una mujer: «Entre mi existencia y el naufragio está ella», sin embargo, ella no sabe de nosotros, le somos ajenos y no nos necesita: «Pobre de mí que me aferro / al madero solitario y frágil de su cuerpo. / Pobre de ella que nunca sabrá / cómo los mortales ingenuos / creemos contemplar la vida toda / desde el umbral de la muerte».

_____Como una fervorosa oración resuena el poema “Quinto” del último apartado. La fe en la poesía es superior a todos los obstáculos, sacraliza la poesía, ya como belleza taumatúrgica, y a ella encomienda la felicidad y utilidad de su existencia: «Por eso creo en ti, así / como un ángel sin oficio digno / sin patria y sin moral. / Nada en ti es ruta cierta / ni promesa que cura, ni gesto que redime».

_____El verdadero viajero regresa cambiado de su destino, tocado por el lugar que ha visitado. Esa es la única conclusión posible cuando las emociones y experiencias superan a lo expresable a través del lenguaje, emociones que  quizás no se puedan ni se deban racionalizar.

_____En este poemario se aúnan ficción y realidad, muchas veces, de manera visceral, olvidando incluso la función estética del lenguaje: verdadera piel y respiración de los poemas. Cualquier lector puede verse identificado en los versos de Carlos Roberto Gómez Beras, hombre de palabra precisa, explorador apasionado e inquieto del mundo y sus mecanismos. Su incontenible poesía alcanza la catarsis por ser expresión vital y no devoción, por ser diálogo, ex abrupto, confesión sincera y muchas cosas más: quizás cuanto necesita encontrar un poeta, como creador, y cuanto anhela un lector como hambriento y sediento buscador de emociones.

_____Carlos Roberto Gómez Beras nació en República Dominicana (1959) y (re)nació en Puerto Rico (1964), donde reside actualmente. Es catedrático, editor y poeta. Ha obtenido en tres ocasiones el Premio Nacional de Poesía del PEN Internacional de Puerto Rico con Viaje a la noche (1989), Mapa al corazón del hombre (2012) y Árbol (2016), mientras que Errata de fe (2015) recibió el Premio Nacional de Poesía del Instituto de Literatura Puertorriqueña. Además, ha publicado: La paloma de la plusvalía y otros poemas para empedernidos (1996, incluye La paloma de la plusvalía, Poesía sin palabras y Animal de sombras); Aún (2007, volumen que reúne los cuatro libros escritos entre 1989 y 1992); Utánad (2008, selección en húngaro y español, Ediciones Orpheusz de Budapest, en traducción de María Teresa Reyes y George Ferdinandy); Sobre la piel del agua (2011, antología personal, Editorial Arte y Literatura en La Habana); y Drvo -Árbol- (publicado en serbio y español, en 2018, por las editoriales Obodsko Slovo & Stampar Makarije de Montenegro, en traducción de Silvia Monros). Sus poemas han sido traducidos, también, al francés, inglés, italiano, estonio y alemán; difundidos en revistas nacionales e internacionales; e incluidos en antologías caribeñas y latinoamericanas. En el 2013 fue invitado como Poeta Residente (bajo la Beca A. W. Mellon y la gestión de la Dra. Dinorah Cortés Vélez) en Marquette University.

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¹ Equivalente hispanoamericano de la poesía de la diferencia en España.

² Gómez Beras cumple en su poesía la práctica culturalista de dialogar con otros autores, que por otra parte, es una tendencia dominante -para algunos, obsesión- en la poesía hispanoamericana actual.

³ El cine encabeza una lista de disciplinas artísticas que representaría la posmodernidad y su cultura de masas al mismo nivel que el coloquialismo, la poesía social o la poesía culta.