Pulsaciones (Antología poética 1990-2017) – José Luis Morante

EN LOS ESPEJOS DEL POEMA

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Hay idearios estéticos que entienden la escritura lírica como un ejercicio de modesta sumisión a funciones verbales, y existen autores que conciben el devenir poético como un organismo vivo, hecho de latidos y pulsaciones, en el que habita un protagonista ficcional que aglutina sedimentos vitales, emociones y pensamientos, un figurante que va mudando su identidad en el cauce de un tiempo contradictorio. Desde los espejos del poema, por temperamento y por convicción, me gusta pensar que mi quehacer pertenece a estos últimos.

_____Elegir varios caminos vitales no es una contradicción menor. El poeta convive con los recuerdos del profesor como una  hoja de servicios docentes cerrada por jubilación, y con el crítico especialista en poesía contemporánea, una cartografía inabordable que exige una morosa complacencia lectora.

_____El itinerario creador comienza en 1990 con la publicación del poemario Rotonda con estatuas, un libro intimista cuyos versos reforzaban cierta sensación de desamparo, como si lo real demasiadas veces solo ofertara el tacto frío de la intemperie. Es un motivo recurrente que vuelve a tener presencia en obras como Enemigo leal, Población activa o Causas y efectos; al cabo, la poesía no es sino una forma de aspirar a la verdad, un intento de resolver incertidumbres y obsesiones de la intimidad.

_____En esta selección se reúne una amplia muestra del discurso poético, en un lapsus temporal que abarca desde 1990 hasta 2017. El balance incorpora, junto a los textos publicados entre 1990 y 2013, una compilación de inéditos que pone ante el lector la poesía del ahora. Recluida en la reflexión, la materia del poema se polariza en la distancia que recorren en común sujeto y entorno. Más allá del viaje interior del ser ante el espejo de su existencia, la ventana de las palabras muestra la niebla de lo diario. El poeta no es ajeno a las preocupaciones de un tiempo histórico en el que son caminos hacia ninguna parte los retos de la inmigración –argumento central del poema “Nómadas”- la barbarie del terrorismo fundamentalista -impulso de los versos de “Francotirador”- o el diagrama oblicuo independentista que agrieta, distorsiona y socava la idea de un país común como espacio múltiple de convivencia -preocupación expresada en poema “España”- y, sobre todo, la vocación del yo por hacer de los sentimientos esperanza.

_____Los años han pasado, pero en mi mapa de ruta -así se tituló una selección poética publicada en 2009, con prólogo de Josep M. Rodríguez- no han variado las estaciones principales que ponen trazos a la identidad poética: Antonio Machado, Blas de Otero, Ángel González o Jaime Gil de Biedma, junto a algunos poetas contemporáneos, cuyos reflejos pausados iluminan el taller literario son los pilares básicos sobre los que se levanta Pulsaciones, un libro que busca el paso sosegado del diálogo y  la voz de quien sabe que en cada amanecida, bajo la ventana ensombrecida del desgaste y la decepción, hay que empezar de nuevo.

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HETERÓNOMOS

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Dentro de mí conviven, abocados
a una inmensa rutina sedentaria,
el yo que pienso y otro, el que parezco.
Un pacto, que firmaran con los ojos,
les conmina
a respirarse en cierta tolerancia,
y ambos han sido absueltos
de mencionar, siquiera,
cuál fue la última causa
que les diera la vida.
Cada uno tiene ya su enclave exacto:
el yo que pienso
habita, día y noche,
la intimidad de estas cuatro paredes.
Es semejante a un niño que olvidara crecer,
y por lo mismo
nada en el mar de una sabia ignorancia.
(“Acaso sea el invierno…
es razón suficiente para explicar el cosmos”)
Y balbucea. Ríe.
Se pierde en los espejos. Gesticula.
Colecciona recuerdos como si fueran conchas
que ha enterrado el olvido.
A veces llora y viste el jersey gris
de la melancolía;
entonces toma un folio,
donde  inicia el galope un sentimiento
y se hace reo de pertinaz tristeza,
hasta que traspapela la mirada
y descubre, cansado,
que afuera cae la lluvia
y mojan su perfil
unas livianas gotas de mi nube.
El que parezco
está en la calle de continuo.
Todos le conocéis
pues con todos comparte ese pan y esta sal
que, bajo el brazo, trae la vida;
las cotidianas dosis
de angustia existencial, trabajo y ruido.
Con él tropiezo,
una tarde cualquiera,
al doblar una esquina,
y tras justificarme torpemente
(“hallé la puerta abierta
y me aburría…”)
me despido gozoso y luego marcho
-el paso lento, sepultadas las manos
en los amplios bolsillos del vaquero-
a ver, sin más, el mundo por mis ojos.

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— De Rotonda con estatuas, 1990.

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ACERCA DEL SUEÑO

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                                               A mi hija Irene

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Qué es el sueño, preguntas,
con la abrumadora ingenuidad
de quien me presupone una respuesta.
Y yo salvo el escollo
modulando una frase convulsa
en la retórica de los desconciertos.
Te digo: el generoso don
que la fatiga obtiene de la noche,
una brizna de luz escalando la sombra,
el envés de una historia
cotidiana y absurda;
tú misma, hija mía,
cada palabra tuya, cada gesto.
No sé si el sueño
es potestad del hombre
o comparten los sueños animales y cosas.
Ignoro de igual modo qué hilo teje
su textura de seda,
qué alzada confabula
su hermética apariencia
o qué brújula guía
la estela de sus viajes.
Sé que hay sueños tristes y gozosos,
oscuros y diáfanos,
ocasionales y obsesivos;
sé también que hay sueños tan hermosos
que el tiempo los indulta y perseveran,
y no envejecen nunca.

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II

Hay sueños que una noche
consumen su existencia
y otros que se prolongan con los días.
Simulan los primeros
una especie común de lepidópteros
y acaban siendo pasto
del trastero y del polvo,
como un experimento vanguardista.
Levísimos planetas alumbran los segundos,
como estrellas fugaces que convocan
múltiples y azarosas travesías.
Ante nuestra mirada sus figuras componen
un paisaje celeste,
intangible materia en sereno reposo,
donde habita la luna del deseo.

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— De Causas y efectos, 1997.

 

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E-MAIL

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               Bajo la noche solos,
               usando las palabras
               como inconscientes varas
               para tocar lo otro

                                IDA VITALE

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El mensaje conciso,
sin tallo emocional,
sin hojarasca;
solo el misterio
de la transparencia
y el hilo concesivo
del discurso coherente.
Que el teclado perciba
desnudez, eficacia,
y la respuesta fiel
del mensajero.

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— De Ninguna parte, 2013.

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ELOGIO DE LA POESÍA

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              Yo que en la vida solo he conocido
             la rosa de presencia fugitiva

                 ANA ENRIQUETA TERÁN

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El poema, contra todo pronóstico,
burló el feroz asedio de la noche.
perdió en la fuga varias metonimias,
una excelsa metáfora,
fragmentos de una elipsis
y dos comparaciones ajadas por el uso.
Pero salvó, sin mácula, el misterio,
el latido tonal de la emoción
y un argumento breve, necesario,
para no aparecer como un asunto
nebuloso y hermético.
Después se tendió al sol de la mañana
y tomó nueva fuerza para el viaje
campo a través de la caligrafía.
Del futuro destino hallamos rastros
en cierta librería anticuaria,
o en los ojos de un joven que sospecha
que acaso pueda repetir la huida.

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— De  Causas y efectos, 1997.