Eduardo Herrera Baullosa | Algo se acerca y no es humano

Eduardo Herrera Baullosa (La Habana, Cuba) Médico, poeta y narrador. Primer premio en el concurso de poesía fantástica “Oscar Hurtado”  2010 (jurado en las ediciones posteriores). Finalista en la categoría Poesía “Premio David” de la UNEAC (Cuba). Primer premio del concurso internacional de poesía “El mundo lleva alas” 2016 (jurado en las ediciones posteriores). Finalista del prestigioso certamen poético “Premio Internacional Arturo Cuadrado” (Uruguay) 2018. Su más reciente publicación, el poemario “Despedida en la Habana como si fuera Ítaca” fue lanzado en las Ferias Internacionales del Libro de Miami y de La Habana. Ha publicado poesía y narrativa en Cuba, USA, México, España y Brasil.

I

hay días que me despierto
y no hago nada
hay días que me reparto
en las habitaciones y fumo.

sangró un poquito para que otros laman
un poquito en todas partes

y ese insólito-casual-aprendizaje
—será—
la única cosa real que me acompañe.

 

XIX

aún recorro las mismas marismas
los residuos que se filtraron,
pienso en el mordisco de hombre
que fui.
haz(me)rreír
como una hendidura hecha en la frente
a pico de pincel.

 

XXX

sueño con algo
que sale de mí.
algo
como vértebras-arácnidas.

es forma en movimiento
sobredosis de una menstruación imposible,
late-tran(s)curre
en la punta de mujer que no alcanzo a ser.

 

XXIII

hombre como definición de conejo
las piernas largas en tecnicolor
y el rincón del último café.

un montón de colillas y el conejo
frente a la multitud,
de brazos abiertos se suicida.

 

VII

aprendí a no hacer caso.
a no hacer nada.

desde atrás se me cayó el cuerpo por la ventana
golpeó como un jarro el pavimento.

no esperaba ningún milagro
lo hice para fingir una muerte extraña.

 

VI

mi madre se fue como si la empujaran,
pensaré en ella como un pasado hacia delante.

lo confirmó mi gato,
mi gato que tuvo la suerte
de sobrevivir al niño temerario.

no tengo por qué estar triste,
los gatos son sabios y no se precipitan.

 

XI

es triste
fumar en los rincones una montaña de candelas
fumar am(puta)do porque no planté el regreso
fumar pisos-semáforos-ombligos trapecistas
y dejar a mis muertos que nadie toca
percutir como teclas de una forma extraña.

 

XII

es triste estar aquí
yo y los cristales en el (lava)platos
yo, desnudo por el alcohol
yo y el efusivo salto que me pateó la boca.

 

XIII

es triste estar aquí repartido
en el filo
en el tiempo que amarra un gato en (sobre)salto.

 

XIV

es triste estar aquí repartido
hay frío de aleluyas!!!
no hay puertas???
no hay pájaros que hablen!!!

 

XV

es triste estar aquí repartido a lo largo de uno mismo!!!
buscaré otra salida,
como último esfuerzo del hombre frente a un templo.

 

XVIII

lo que antes fui
sangra y le doy pecho.

con cáscara de flores rosadas se lo doy.

un poquito más y quedará nuevo.
un poquito más para que duerma.

 

LXXXIII

ayer sentía que me ahogaba. salí a la calle y me quité la piel.
la puse al fresco para enfriarla un rato. alguien que pasaba me preguntó:
—de quién es este remordimiento crónico???
le respondí que no sabía, que no era de nadie y seguí de largo.

 

LXXXV

una casa donde no hay muertos no es un lugar seguro,
me hubiera matado silenciosamente ciñéndome un cuchillo
una y otra vez el largo acometimiento de lo inútil.
cada quien se enrosca como puede su mentira en gran cantidad
y sin ningún triunfo,
porque una casa donde no habita la muerte es una estafa de vida.

 

LXXXIX

hoy quiero dormir,
y aún así, no estaré verdaderamente dormido aunque el acto de hacerlo sea inefable
y el sueño o paradoja del vacío se acumule,
y bajo su peso recupere la movilidad,
y lo vacío o paradoja del sueño me deje intocable,
mientras fabrico una bomba necesaria que estalle tiempo en mil pedazos.

 

XIX

mis perros ya no muerden
y cuando lo hacen huyen
y cuando no huyen
un niño entra al cementerio,
acostumbra cosas,
sube,
y me da insomnio.

 

XX

con los bragas bajas lo veo,
cambia de color y lo veo,
le doy el pecho y lo veo,
nada mortifica al niño
nadie le cierra la boca
cuando en el hueco de la cicatriz me muerde.

LXXXIV

he vuelto a ser cruel,
me había prometido pasar por alto el tiempo y no cumplí la promesa, comprendan que
pasar por alto, pasar por agua, pasar por loco, pasar cualquier cosa, en estos tiempos
es muy difícil.

 

LXXXII

como una mantis atea en cuatro patas guardo lo que queda de mí en color rosa,
rosado es el color de la culpa si no es de nadie,
rosa es mi sangre mezclada con cal-viva.

puede que la idea que tengo parezca amanerada,
puede que la mantis sea religiosa y no me entienda,
puede que también sea rosa el insecto de condición humana.