Los oscuros hijos de Eva II. León-Gontran Damas

León-Gontran Damas tiene la percepción de ser negro
de carne como se es “hijo de sangre”. Creador de formas,
canta imágenes para que la memoria de la identidad le dé su
oportunidad a la vida —emocionante por instantánea—. Y si
bien la inocencia no cabe en el asalto de los signos por descifrar,
la escritura no pretende decir nada sin el grito del “Yo” que
apela a la trascendencia.

Laurine Rousselet

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Todas las brújulas continúan marcando el Caribe. De las Guyanas, la francesa, de los poetas: León-Gontran Damas. Seguimos con este otro poeta caribeño, impulsor de la negritud, acaso otro oscuro hijo de Eva.

León-Gontran Damas nació en Cayenne, Guyana Francesa en 1912. Fue uno de los impulsores de los valores culturales y espirituales de la negritud. En la misma línea, la poesía de Dama, que refleja su compromiso con el movimiento de negritud, habla sobre el racismo, los problemas de autoidentidad causados ​​por la política colonial francesa de asimilación y las debilidades de la cultura y la sociedad occidentales. Los poemas de su libro Pigmentos son un buen ejemplo. Pero una de las cosas que lo hizo único fue que transformó el lenguaje del colonizador en un idioma propio, olvidó lo que aprendió en la escuela francesa sobre versos, metros y metáforas y usó ritmos musicales, humor, repetición y tipografía poco ortodoxa, reflejando el espíritu de sus raíces africanas. Sus poemas fueron extremadamente modernos para su época, y pronto se convirtió en un ícono de la poesía negra.

Es autor de seis colecciones de poesía, entre ellas Pigments (Pigmentos) (1937) y Névralgies (Neuralgias) (1966), y la colección de cuentos, Veillées noires (Veladas negras) (1943). Publicó también volúmenes de ensayos, entre ellos Retour de Guyane (Retorno de Guayana) (1938). Fue cofundador del movimiento literario Négritude en la década de 1930, el cual intentó desarrollar una identidad negra común en resistencia al racismo colonial francés. Damas recibió el Premio Literario Caribeño en 1970.

Poemas de León-Gontran Damas

SALDO

Para Aimé Césaire

Tengo la sensación de verme ridículo
con sus zapatos
con su esmoquin
con su pechera
con su cuello postizo
con su monóculo
con su bombín
Tengo la sensación de verme ridículo
con mis dedos de los pies que no están hechos
para sudar de la mañana a la noche que desnuda
con la fajadura que debilita mis miembros
y le quita a mi cuerpo su belleza de taparrabo
Tengo la sensación de verme ridículo
con mi cuello de chimenea de fábrica
con estos dolores de cabeza que cesan
cada vez que saludo a alguien
Tengo la sensación de verme ridículo
en sus salones
con sus maneras
con sus zalemas
en su múltiple necesidad de monerías
Tengo la sensación de verme ridículo
con todo lo que cuentan
hasta que por la tarde te sirven
un poco de agua caliente
y pasteles constipados
Tengo la sensación de verme ridículo
con las teorías que ellos condimentan
al gusto de sus necesidades
de sus pasiones
de sus instintos que despiertan por la noche
en forma de alabancero
Tengo la sensación de verme ridículo
entre ellos cómplice
entre ellos partidario
entre ellos degollador
con las manos terriblemente rojas
de la sangre de su ci-vi-li-za-ción.

Traducción de Noel Alonso Ginoris

HIPO

Y por mucho que beba siete sorbos de agua
tres o cuatro veces todas las veinticuatro horas
siempre me vuelve el hipo de la infancia y sacude
mis instintos
como el poli al ladrón
Desastre
háblame del desastre
háblame

Mi madre quería un hijo educadísimo en la mesa
las manos en la mesa
el pan nunca se corta
el pan se parte
el pan nunca se tira el pan de Dios
el pan del sudor de la frente de vuestro Padre
el pan del pan

Hay que comer los huesos con mesura y reserva
el estómago debe ser sociable
y un estómago sociable nunca eructa
el tenedor no es un mondadientes
prohibido sonarse la nariz
al oído
la vista de todo el mundo
y no te olvides de andar recto
las narices de bien no han de barrer nunca el plato
y no y no
y no en el nombre del Padre
del Hijo
del Espíritu Santo
tras todas las comidas
y no y no
y no al desastre
háblame del desastre
háblame

Mi madre quería un hijo vademécum
si no te sabes la lección de historia
no irás a misa este domingo con
tu vestido de domingo
este niño será una mancha en nuestro nombre
este niño será nuestro válgame Dios
A callar
ya te tengo dicho que hay que hablar francés
el francés de Francia
el francés de los franceses
el francés francés

Desastre
háblame del desastre
háblame

Mi madre quería un hijo niña de sus ojos
hoy no me has saludado a la vecina
otra vez con los zapatos sucios
y que no te vuelva a ver en la calle
tumbado en la hierba o en la Savane
a la sombra del momento a los muertos
jugando
a las trincheras con fulanito o
menganito que no está bautizado

Desastre
háblame del desastre
háblame

Mi madre quería un hijo muy do
muy re
muy mi
muy fa
muy sol
muy si
muy do
re-mi-fa
sol-la-si
do

Me han dicho que has vuelto a faltar
a clase de violín
el banjo
cómo que el banjo
pero qué dices
un banjo de verdad pides un banjo
pues ni hablar, señorito
ya deberías saber que mi en casa no entran
ni ban
ni jo
ni gui
ni ta
ni rra
no es cosa de mulatos
déjaselo a los negros.

Traducción de Martha Asunción Alonso

SAVOIR-VIVRE

No bosteza mi gente igual que ellos bostezan
con la mano en la boca
yo quiero bostezar sin ceremonias
enredándome el cuerpo en los perfumes
malditos de esta vida
que me inventé a mí mismo
con su bozal de perro siberiano
con su sol incapaz de calentar ni un ápice
la leche de coco que me hacía gluglú en las entrañas al despertar

Dejadme bostezar con la mano
aquí
sobre el corazón
en homenaje a todo a lo que en solo un día
di la espalda.

Traducción de Martha Asunción Alonso

UN VAGABUNDO ME HA PEDIDO UN PAR DE CÉNTIMOS

También yo me vestí un buen día con
harapos
de vagabundo

También yo con ojillos de cordero
degollado
le sostuve la mano a la puta miseria

También yo
pasé hambre en este maldito país
y creí poder
pedir un par de céntimos por piedad
por traer el estómago vacío

También yo más allá de
la eternidad de sus avenidas
para maderos
cuántas noches hube
de caminar
los ojos también vacíos

También yo sentí el hambre aquí en los ojos
y creí poder
pedir un par de céntimos
hasta que un día
me harté
de cómo se mofaban
de mis harapos de vagabundo
y disfrutaban
viendo un negro de ojos y estómago vacíos.

Traducción de Martha Asunción Alonso