Anna K, | Los segadores de arroz

(Anna K, Camagüey, Cuba, 1988) Poeta, narradora, editora y diseñadora. Licenciada en Estudios Socioculturales. Tiene el Diplomado en Estudios Culturales. Egresada del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Textos suyos aparecen en revistas, sitios webs y antologías de Cuba y el extranjero. Suyos son los títulos infantiles La princesa Invierno (Editorial DECO Mc. Pherson S. A., Panamá, 2019), así como Sofie y Pescadores de estrellas, ambos verán la luz por la Editorial Ácana, Cuba. Mención de poesía en el concurso Oscar Hurtado de fantasía y ciencia ficción. Premio La ceiba en flor del concurso internacional Décima al filo, y Primer Premio en el concurso Ala Décima, 2019. Es miembro de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y de LASA. Actualmente se desempeña como editora en la redacción de Ensayo de Ediciones Unión, en La Habana, Cuba.

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Los segadores de arroz

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Un gato se desliza por los arrozales
las mieses acuden al castillo
los muros crepitan tras el agua
¡Cuidado con el gigante de las siete leguas!
¡Cuidado con las botas parlantes!
¡Cuidado con el espejo!
Una anciana y una joven partieron al alba
en busca del sueño extraviado y la manzana
Yo no quiero una               yo no quiero dos
Los segadores de arroz trenzan las espigas en torno al espejismo
y el fresno de los mundos renace tras el cristal
Hay que ver la migración de las aves
la muerte de los gorriones
la iniciación de la cosecha
las siete plagas y el mar abierto lado a lado
Hay que ver al árbol blanco y radiante
que ilumina pero no se consume
Hay que subir a la cima de la montaña
para ponerle una flor al bronce y fumar tabaco
y respirar el aire puro y recolectar las fresas salvajes
y decir: es muy tarde    la noche se está haciendo vieja
En los campos
                        abajo
los arrozales brillan encharcados
La hoz oscila entre el agua
ahuyenta a las garzas
atrae a la noche y retorna al espejo.

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Yggdrasil

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Fresno que sostiene los nueve mundos
¿Cuál misteriosa criatura
ha cabalgado las ramas de la cosmogonía?
Tras los telares cuelga el pan y el hielo
La nieve es un acertijo que alivia a las ardillas en primavera
Entre los ojos del águila sin nombre vive un halcón
pero no las aves migratorias
Entre los ojos del árbol aguarda un dios tuerto
Los relámpagos han partido hoy la cuerda  
el puente y la encrucijada
Los muertos      los oscuros      la niebla     los gigantes
convidan las raíces al zumo de la sangreazul
Los hombres    los arbóreos   los iluminados   los dioses y el fuego
abundan el mundo primitivo de la madera
de las raíces se destapa un mundo nuevo y un mito sin leyenda
una historia que los hombres de la nieve
procuran olvidar untándose de cerveza
Los que están más cerca del fuego también olvidan
se sumergen en el pantano y aguardan por los monstruos
un mundo sin criaturas no alcanza la gloria
Una creación sin dioses no es sino un libro de sangre
sacrificios y códices abstractos
Una abstracción de huesos peces y esperma
que construye seres de maíz o de estiércol
Un ser de luz se incorpora a la galaxia y reniega de su existencia  
se revela contra el creador y grita: Ya es la hora
Un árbol que no conoce de la angustia no es un árbol
El dialogo vegetal se extravió entre los bosques oscuros
y un sol púrpura que sacudía el paisaje
Amenaza con enterrarse hasta su centro
el tronco podrido que simula la cola de la vaca
y la espalda de una mujer enternecida por las luces.

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Espada es sinónimo de stone

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El filo se alza de entre la maleza
Los nobles acuden al banquete
En un banco aguarda el anciano
El alquimista sabe de fraguas
y de dobles que cortan la moneda
El oro se refugia del vendaval
que acarrea a las nueve reinas
y un tiempo se deshace sobre Ávalon
La barca lleva cuerpos vivos
peregrina por humedales vírgenes
sucumbe ante la dama del agua
En el fondo del lago yace un abismo
y una historia mil y una vez contada
a los azules recodos del espacio
Quién dijo que la luz no forjó la espada
que la hora del sueño quedó en el silencio y en la nieve
en los ángulos verdemar de las linternas
Yo conocí a una dama que vistió las aguas
y doblegó manadas de gacelas invisibles
Conocí de un hombre que solo con alzar la mano
erigió una ciudad de aquel abismo
que peregrinaba sobre el lago de la mujer
que en “el fondo” aguardaba por los tiempos olvidados
Había una roca en aquellos parajes
que degustaba el metal en sus entrañas
y parió la daga amarga de las cortes y las ladys
el escozor en el vientre      los ritos de apareamiento
y no supo borrar la memoria del alquimista
que procuraba el disfraz de los actuantes
que necesitaba pasar a prisa      inadvertido
por la silueta del reloj que aún no existía
sino en otras dimensiones.

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La otra Luperca

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Cada día debo alimentar
un perro
un gato
una tortuga
un pez
y un hombre
Colocar mis pezones en dirección al sol
y dejar que emane de ellos la tierra
para plantar el mundo
Tal vez debería dejar de sembrar planetas
y comenzar a cosechar pezones
para abrirme en dos
permitiendo que se desborde la luz
a tal escala
que pueda saciar la galaxia
pero entonces deberán
el perro
el gato
la tortuga
el pez
y el hombre
interpretar mi papel
con las mismas ansias que antes
cuando devoraron mis pechos
Cada día debo alimentar al mundo
para poder quedarme a solas con mi hambre.

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Última escena

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¿Alguna vez has visto un crimen?
El olor de la sangre se eleva
y te causa una sensación de cercanía con la víctima
Tintinear de agua sobre Egipto
Embalsamamiento del Nilo
de los ojos rojos por las algas
eternidad de sol bajo el escudo
Entre los difuntos se difunden libros de defunciones
tarja pulida
arena que se arrepiente del mar y del desierto
convocar a la reunión del dios coyote
aullar a la luna de los crazys
Blancos corredores correteados por escarabajos Sol
por escarabajos de rubíes y de sangre
El olor del formol el olor del cloroformo
Vasos canopos vasos comunicantes vasos bronquiales
Respira la sustancia que la herida no se mella ni se quiebra
El acero es piedra filosofal      oscura arca
Amasijo de afluentes a un río que se llama Patria
y que también nombramos Muerte.

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