Noel Alonso Ginoris | Antífona

Noel Alonso Ginoris. Cárdenas, Matanzas, Cuba, 1995. Estudió Filología Hispánica en la Universidad de La Habana. Actualmente estudia la licenciatura en Ciencias Sociales y Humanidades en el Centro de Estudios Eclesiásticos Padre Félix Varela. Editor de la revista de arte y literatura Dédalo.
____Tiene publicados los libros De las olas (2017) y Diatribas (2018), bajo el sello editorial chileno Verbo(des)nudo. Varios textos de estudios literarios de su autoría y varios de sus poemas aparecen en diversas revistas dentro y fuera de la isla de Cuba. Mantiene inéditos 3 libros de poesía.

VII

Entre los dos violines de Bartók, pon un silencio y espera (…)

Roberto Méndez

en el lugar del corazón de bartók una piedra   y todas las válvulas posibles. bartók dividió en sílabas áureas     conocidas      perfectas       los principales latidos de su piedracorazón. la catábasis de su vida     en lento estado de muerte         se debió a la fragmentada piedra y a todo su vacío en el pecho. bartók tenía una piedrasonido por corazón     y un oído siniestro para interpretar los tumores del vacío. siempre se supo que después del silencio habría eternidad     pero nunca nadie quiso escucharlo.

VIII

entre los susurros de las piedras se esconde la verdadera historia del hambre. no es la incómoda rutina de su muerte  sino la pétrea forma de un sonido hambriento.

habiendo perdido sus fuerzas     los nadires se tocan     los silencios huelen a protesta. las piedras y el hambre. acaso el hombre y sus sentidos o el dios que no comprendo   todos juntos  ensamblaron los arpegios de las cosas y se olvidaron     de eso estoy seguro      de escuchar la composición profunda de un lamento      el éxodo de lo sólido     el marasmo de las piedras.

XIII

llueve sobre la ciudad    el último hombre le teme a la lluvia. dónde el sonido    cómo escuchar los nombres de las cosas mientras la lluvia moldea los límites   para qué el corazón del último hombre. los sátrapas encontraron la ecuación para digerir las tormentas   el último hombre        no mueras, te amo tanto      el terral rompe las costillas. rugido. ci(s)ma. el último hombre    sus autos de exilio    sus orantes retornos      sus muertes siniestras…

mientras tanto      llueve sobre la ciudad.

IV

los abuelos desnudos frente a la palabra patria
cómo tallar la consigna preterida
la esencia digna de las cosas
el enigma del enemigo.
repito con exactos silencios
los himnos distanciados
regreso a la palma sin la palma
regreso a la descripción de la palma del patio
en alguna foto de los años

ahora pasa mi abuela y toca madera
y todos nos llevamos las manos a la cabeza
la palma no está
aquella palma negra

repito
el líquido de los mangos de oro
el elixir de los agostos

repito
claramente la primera frase de la odisea
y mi padre abre su pecho y bota un mar

ay  divina la teodicea del vencido aquel
el paraje ancestral que separa
finamente
la angustia y la arena

abuelos desnudos frente a la palabra patria
y el olor de las cosas perdidas
abuelos reciclando descripciones
para llenar el espacio siniestro

repito
milenarias instrucciones
y se llena
la palabra casa
de sílabas incomprensibles

cierro la puerta
y abro los ojos.

V

no ves que el témpano está sumergido y solo muestra su capa blanca   aquella vacuidad interna       agreste hielo        crecido inversamente. cómo derivar entonces la proporción       la inestable figuración de los objetos    su estela en el espacio. yo soy y mi sombra. lo visto desde el iris y para siempre. la piedra es y su silencio         el bello sonido blanco.