Poesía de Costa Rica: Osvaldo Sauma

Osvaldo Sauma (Costa Rica). Poeta. Profesor del Taller de Expresión Literaria en el Conservatorio Castella, San José, Costa Rica desde 1981 a 2010.

Ha publicado los libros: Las huellas del desencanto (Editorial Andrómeda, 1983), Retrato en familia (EDUCA, 1985, Premio Latinoamericano EDUCA), Asabis (Editorial y Litografía El Quijote S.A., 1993), Madre nuestra fértil tierra (Ministerio de Cultura de Costa Rica, 1997), Bitácora del iluso (Ediciones Perro Azul, 2000), El libro del adiós (Ediciones Perro Azul, 2006), Bitácora del iluso / Chronicle of the decived (Ediciones Perro Azul, 2009, traducción: Ricardo Ulloa). En el 2013 obtuvo el Premio Nacional de Poesía Aquileo J. Echeverría con el libro antológico, La canción del oficio. Poesía reunida (2012-1983) y poemas inéditos (Editorial Germinal, 2013).

En Bogotá, Colombia publica: Poesía reunida (Común Presencia Editores, 2013), en Milano, Italia: Utopia del solitario (Rayuela Edizioni, 2014. Traducción: Zingonia Zingone), en Sevilla, España: Terapia de locos. Antología poética (Ediciones de la Isla de Siltolá,  2017), en Tolima, Colombia: Doble fondo XIV. Antología poética en coautoría con Manuel Pachón (2018, Biblioteca Libanense de Cultura).

Antologías realizadas:

Poesía Infantil del Conservatorio Castella (Editorial de Costa Rica, 1986), Antología del Conservatorio Castella (Ministerio de Educación de Costa Rica, 1990), Los signos vigilantes. Antología de poesía ecológica (Editorial Lunes, 1992), Tierra de nadie. Nueve poetas latinoamericanos, (Editorial UNA, 1994), La sangre iluminada. Seis poetas latinoamericanos, (Editorial Baula, 1998), Martes de poesía en el Cuartel de la Boca Monte (Editorial Lunes, 1998), Antología de seis poetas latinoamericanos (Ediciones Perro Azul, 2006) y Poesía infantil del Conservatorio Castella (1985-1990) (Ediciones Perro Azul, 2019).

Su obra ha sido traducida al inglés, al italiano, al francés, al portugués, al árabe y al hindi.

Ha participado a numerosos festivales internacionales de poesía.

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LATITUD CERO

 

Aquel que no ama las nubes
que no vaya al Ecuador

Henri Michaux

justo en la mitad del mundo
las nubes
perros del aire
viajan directamente al sur
nubes que Michaux amó
como se suele amar a los lobos
esos pastores fieles de las montañas
en medio de la cintura del planeta
en el punto cero cero cero
donde convergen el yin y el yang
hay un hombre dividido
entre una línea imaginaria
y los rayos perpendiculares
que deja caer el sol
aquí
sobre estas cimas
donde la razón trazó sus coordenadas
y orientó el desasosiego de su miedo
aquí en el Ecuador
hay un hombre fervoroso
cantándole al ombligo de la Tierra

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ASABIS

 

La segunda ley es la Asabis,
la solidaridad de la sangre que une entre sí
a los miembros de un clan,
como si fueran un mismo cuerpo.

Virgil Gheorghiu

 

No conozco Beirut
ni los cedros de Líbano
no conocí a mi abuelo
ni a su padre el viejo Sheik
no sé ni una palabra en árabe
tampoco si provengo
de los Sunnitas o de los Chiítas
si fui fenicio navegante
en aguas del Mediterráneo
o si en otro tiempo cabalgué sobre Balbek
entre las tropas de Saladino el Grande
nací próximo a la línea Ecuatorial
a 10˚ latitud norte media
y 84˚ longitud oeste media
del meridiano de Greenwich
y ya sé que no hay patria para mí
más que esta patria donde viven mis hijos
sin embargo
poseo una chilaba que cambié
a Mohamed en una calle de Tetuán
y bajo el influjo de esa vestimenta
me supe árabe ente los árabes
y antes de caer deslumbrado
frente a la belleza de la Alhambra
comprendí que preexistían
sus prodigios ornamentales
sus arabescos
y cuando por primera vez
supe de Gibrán Jalil Gibrán
recordé la historia que subyace
dentro del hilo común de nuestro Asabis.

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INTIFADA

 

este es un poema
que nace de mi rabia
por donde quiera que pasa
arroja las piedras de su cólera
la hiel del insomnio
la resaca de un dolor
encerrado en el pecho solar
nada detiene su feroz cabalgata
como un quinto jinete
levanta el polvo estelar
sobre las mezquindades de la historia
echa fuego por el hocico de los tiempos
deja cenizas de pólvora
entre la ilusión de los verdugos
corre desbocado
espanta las palomas de la discordia
y alfanje en mano
vierte su odio
sobre las cabezas de los dirigidores
este es un poema
arrastrado por ángeles furiosos
las palabras salen de sus bocas secas
como de un manantial de aguas sangrientas
o como lava de volcán si así lo quieren
o bien como un derroche de piedras
sobre las ruinas de una ciudad
hecha de piedras sobre piedras

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