Un poema de José Revueltas

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El propósito ciego

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La línea tiene un punto innombrable
el de su ley entera.
El de su sueño por ser línea.
Acaba y comienza cuando existe,
más allá de lo que piensa,
pues se separa cada vez que actúa;
cada vez que desvela su propio estar,
su desarrollo,
lo que ella sabe que debe ocupar más allá del vacío,
un espacio como ser que la ocupa:
ese tomarse sin cesar que es ir llegando de sí misma
lo que ella misma denomina,
lo que sin ser, no es ella,
la más severa auscultación del caos limitado y sin
____nombre.
El caos viudo,
no navegable
sino eterno. Caído.

La línea no es el cielo:
la estrella ha de esperarla.
Mas ha de esperarla en vano.

La línea no es el cosmos:
solamente su tortura.

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