Poemas: Oscar Wilde | Traducción de Asmara Gay

Asmara Gay (Ciudad de México, 1975) es licenciada en Comunicación por la UNAM y maestra en Apreciación y Creación Literaria por Casa Lamm, donde imparte clases de crítica literaria, ensayo, narrativa. Tiene algunos premios literarios y ha colaborado en diversas revistas, como Blanco Móvil, Texto crítico, Periódico de poesía, Norturnario y El Comité 1973, revista en la cual es editora. Tradujo varios estudios retóricos de Francis Edeline para la revista Acta Poética (UNAM, 2003), Tom Sawyer, de Mark Twain, y algunos capítulos de Yo, el gato, de Natsume Soseki, para la editorial Mirlo. Es autora de Elena se mira en el espejo (Destiempos, 2011) y de El ensayo. Fundamentos y ejercicios (FUNDAp, 2018).

 

Mi voz

 

Dentro de este inquieto, apresurado y moderno mundo

tuvimos el placer más grande de nuestros corazones –tú y yo-,

pero, ahora, las blancas velas de nuestro barco están enrolladas

y se ha agotado el cargamento de nuestra embarcación.

 

Por esto, mis mejillas están pálidas antes de tiempo,

porque, de tanto llorar, escapó mi enorme alegría,

el dolor ha descolorido mi joven boca carmesí

y la Ruina se ha posado en las cortinas de mi lecho.

 

Pero toda esta vida, tan llena de gente, ha sido para ti

nada más que una lira, o un laúd, o un delicado hechizo

de violas, o la música del mar que duerme,

como un eco mímico, en una concha marina.

 

 

 

 

 

El verdadero conocimiento

 

ἀναyκαίως δ’ ἔχει
Βίον θερίζειν ὥστε κάρπιμον στάχυν,
καὶ τὸν yὲν εἶναι τὸν δὲ yή.

 

Tú que lo sabes todo: busco en vano

qué tierras cultivar o sembrar con simiente;

pero la oscura tierra está llena de zarzas y malezas,

y es indiferente a las lágrimas derramadas y a la lluvia.

 

Tú que lo sabes todo: me siento y espero,

con ojos ciegos y manos fracasadas,

hasta que el último velo se levante

y se abra por primera vez la entrada.

 

Tú que lo sabes todo: no puedo ver.

Pero confío en que no he de vivir en vano;

y sé que nos debemos de reunir otra vez

en alguna eternidad divina.

 

 

 

 

Soneto a la libertad

 

No es que yo ame a tus hijos, cuyos ojos apagados

nada ven, salvo su propia y desafortunada desgracia,

cuyas mentes nada conocen y nada les importa saber;

es que este estruendo de tus democracias,

tus reinos de Terror, tus grandes Anarquías,

reflejan mis pasiones más salvajes, como el mar,

¡y entregan mi furia al hermano…! ¡Libertad!

Por este solo motivo, nada más, tus gritos discordantes

deleitan mi alma discreta; pues, de otra manera, el poder

de todos los reyes, por azote sanguinario o cañón traicionero,

robaría a las naciones sus derechos inviolables,

y mientras tanto, permanezco impasible —todavía, todavía—

con estos Cristos que mueren sobre las barricadas;

porque Dios sabe que estoy con ellos, en algunas cosas.

 

 

 

 


Los poemas “Mi voz” y “Soneto a la libertad” pertenecen al libro Poemas (1881), publicado en Londres por David Bogue. En cuanto a “El verdadero conocimiento” es un poema que se integró al mismo libro, dentro de un capítulo denominado Poemas dispersos (Uncollected Poems [1976-1893]); esta nueva versión del libro fue publicada en 1903, en Londres, por Portland Maine y Thomas B Mosher.

“Es inevitable que / la vida sea cosechada como un fruto maduro / y que un hombre muera mientras que otros viven” [Eurípides, Hipsípila].