justo antes: Álvaro Olmedo

Álvaro Olmedo Nació en San Juan -Argentina- en 1961. Es Licenciado en Ciencias Políticas (egresado de la U.N.S.J.). Realizó una maestría (MBA) Master Business and Administration en el ICDA-UCC. Es maestrando de: Maestría de Políticas Públicas y Territorio (FACSO; IISE-Dpto. de Cs. Políticas). Realizó distintos postgrados. Es actualmente docente e investigador de la U.N.S.J. Titular en las materias: Teoría Política I en la carrera licenciatura en Ciencias Políticas y Adjunto en Teoría Política II en la misma carrera (U.N.S.J.).Es profesor titular de Técnicas de Gestión Administrativas en la Tecnicatura Universitaria en Administración Pública (ídem). Es columnista político de Radio Universidad y del canal de televisión “Xama” dependiente de la U.N.S.J.

niño de arena

 

en la playa

hay un niño tendido

no tiene rostro

                 es de arena

 

como un juguete mojado

a merced de las olas

quedó sin articulaciones

sin dueño

huérfano de todo

incluso de mar

                y nadie lo nota

                hasta que encalla en la costa

 

su entierro

               una foto sin rostro

 

 

 

 

balsa

 

zarparon de las llamas

y antes de llegar al infierno

las olas envolvieron todo

 

                —no hay que alarmarse

                            dijo el ministro de la gran urbe

                —son inmigrantes y refugiados

 

alguien recuerda lo sucedido

               una balsa escapó de la muerte

               y murió ahogada

                             fueron cuatro inmigrantes

                                            o cuatro mil

 

               nadie recuerda a los ceros ahogados

 

 

 

 

justo antes

 

justo antes de morir

ansío:

 

salvar un moribundo sin salvarme

colorear la tumba con Miró

y que sus redondeles rojos y amarillos cubran las cenizas

guardadas en vano

 

con el cincel de la mortaja

esculpir pétalos de tu nombre en esta roca

 

quiero

que la última fibra

la que me acompañó hasta la agonía del combate

salga por el fusil

               (que nunca cargué por cobardía)

 

justo antes

deseo quebrar de un hachazo la hojarasca

y que su vacío reviente la esfera

 

me antojo

besar a los que sigo odiando

               a la frente del enemigo

para vigorizarme en el instante que falta

 

sin cerrar los ojos

rajar la mejilla del tirano

y con su sangre

dibujar un arco donde se embriaguen los libertos

 

ambiciono una cicatriz

para la que dejó estas llagas que no cesan

antes de la despedida casi última

escuchar el ladrido del perro que no tuve

acariciar la prostituta que no amé

               envolver a los que se fueron antes del abrazo

               y coronar a la mujer que siempre es

 

 

 

 

buscábamos

 

nos temblábamos

aunque más a la soledad

 

necesitábamos una palabra

y lo único que encontramos

             una búsqueda

 

atamos-desatamos peldaños de historia

nudos sin caricia

persistiendo en una corteza una coraza

 

hacíamos cruces de palabras

para exorcizar al vacío

pelábamos cada renglón

como si ahí estuviera la verdadera palabra que encontramos jamás

 

nos perdimos en la maraña de nosotros

             nos amamos

en el silencio que afloja la cuerda

en la historia que sigue buscando esa palabra

que maldita junto al tiempo

              (antes como hoy)

               se nos escabulle

 

 

 

 

me van

 

     “No he enterrado a mis muertos.

Se calzan mis zapatos y caminan…”

                                Osvaldo Rossi

 

me entierro con mis muertos

voy a donde van

a esa penumbra sin retorno

 

me van

en sombras y apariciones

me hablan            esas voces que conozco

y me consumen

en el adiós que no termina

 

cuando muero

me alientan en la lucha de bestias de héroes

de infinitos

 

he llegado

allí donde los huesos se ponen fríos

y vuelvo con sus trajes

 

acá

en este inmenso sarcófago de cemento

dejo flores y esqueleto a tientas

 

sigo en la existencia para seguir yendo

en tanta despedida