La hija de la naturaleza baila descalza. Un pájaro blanco susurra: Begoña Callejón

BEGOÑA CALLEJÓN (Almería, 1976). Reside en la provincia de Granada. Licenciada en Psicología. Poeta, narradora, ensayista y autora de cuentos infantiles. Traducida al griego, inglés, rumano,  esloveno y sueco. Ha sido editora de Fin de Viaje Ediciones y ha impartido talleres literarios en distintas escuelas a lo largo de más de diez años, entre ellas la Escuela de Escritores. Recibe la Beca Millenium en 2010 para la creación artística en la residencia Alcalá del Jucar. Recibe la beca literaria de la UNESCO en 2018 para Óbidos (Portugal).

 

 

 

 

Helene Bertha Amalie Riefenstahl – Leni Riefenstahl –

(Berlín, 22 de agosto de 1902 – ….)

 

La hija de la naturaleza baila descalza. Un pájaro blanco susurra: «No es frágil». La bailarina da un giro. -Salta- dije. E hizo un espacio de luz frente al sueño. Una visión difusa, prohibida, tal vez obscena.

Años 30. {El cine} sale sin esfuerzo de tus entrañas. Ha llegado la hora. La Hora siempre llega. El triunfo de la voluntad (frente a ti, frente a todos). Se encienden las luces. Murmullos. Ojos de arena. Dientes de lobo al acecho. Hitler te entrega flores. Escuchas la palabra: Gracias. La habitación comienza a girar, a girar, a girar, cada vez más. Y tus pies no pueden escribir la palabra TIERRA tras ellos. Tu cuerpo se desploma. Los tambores de las juventudes y la SS bajando las escaleras al compás de día cualquiera en Nuremberg giran en tu cabeza. Una niña vomita mientras el lenguaje flota sobre las sudorosas cabezas de los asistentes, entre los graznidos implacables de la noche.  En ese instante, en el intervalo en el que tú caes.

No hablo del silencio: hablo del espacio.

Gira, gira, gira. Una ofrenda al discurso. Gira. Una ofrenda al ritmo, a las luces, a las sombras, a los contrastes, al enfoque, a las imágenes. Giran las imágenes. Dejas atrás el aire débil que se oculta tras la niebla, la violencia, los gestos. Y gira. Demasiada luz. Unos ojos que te miran. Un nuba. Ya no gira. Estás ahí. Un hombre desnudo te tiende su mano. Un mareo repentino. Ahora lo entiendes: anudas sus sexos, contemplas sus cuerpos bañados por el sol, su color, ese color diferente, antiguo.

Casi lo habías olvidado.

                   De “La camada feroz” (Amargord, 2012)

 

 

 

 

El pájaro y su jaula

 

no sé si te atreves a ser jaula y reunirlos a todos en un gemido de ausencia. no sé si te atreves a apiadarte de esa miseria voluptuosa. sólo buscas aquel sueño que se consumió por error. Mira tus manos, están ahí, pero tu cuello ya está en hora muerta, se despliega, inaccesible. gesticulas como un ciego y tu máscara blanca cubre el animal que eres. sin cráneo rezas porque acabe el sueño carmín. pájaros coagulados que al cruzar el umbral se alimentan de tus entrañas. y así, llegarán los féretros profanados, el viento que se cuela por tu vientre abierto como incienso que abrasa el juego despiadado de las aves. pensabas que te reconstruirían por dentro pero te taladran sus reclamos. los pájaros rojos buscan la piedra de la locura de Pizarnik, se ocultan en recintos viscosos, entre las sombras de tus costillas. cuando ya están todos dentro te susurran al oído: ¿conoces vos la oscuridad?

De “Horas hermosas para teñirlas de rojo (Editorial La Garúa, 2015).

 

 

 

 

Muñeca ref. 046.

Material: celuloide.

Pelo: Natural.

Ojos: acrílicos.

Articulada: brazos y piernas.

 

 

 

Me gusta jugar con las muñecas. con las cosas pequeñas. como están muertas se que no volverán a moverse. eso es bueno. les lavo el pelo en el agua de las alcantarillas. les lleno la boca de carne aunque después la vomiten. tengo derecho sobre vosotras.

 

 

De “El hospital de las muñecas” (Ed. Vitruvio, 2015).

 

 

 

 

PÁJAROS QUE DANZAN EN MI LENGUA

 

Un día me dieron de comer porque pensaron que así me dejaría acariciar.

Otro, me lavaron porque pensaron que debía estar cerca de Dios.

Pero seguí sucia, con los ojos hinchados.

Cuando llegó el tercer día en la casa de los locos:

creí con firmeza en la pureza del silencio.

Desde entonces no hubo nada más, solo emitía pequeños gruñidos.

 

(Los pájaros de mi lengua estaban a punto de morir).

 

Quizá aún no te hayas dado cuenta pero a veces: LLORO HACIA ADENTRO.

 

 

La trampa biológica me ofrece ráfagas de un final feliz. Mi mano entre los muslos.

Todo se confunde. Todo se disocia.

Todo se pierde cuando se irradia demasiada LUZ.

 

No volveré a dormir.

He jurado que no volveré a hacerlo.

Pero entonces vuelvo sobre mis pasos y me encuentro con unos ojos distintos de los del espejo.

Proyecto el cuerpo hacia el mismo punto.

Un péndulo me sostiene.

La nausea. El goteo de la mente. Una imagen que escapa. Que se ahoga.

 

Y llega la madrugada. Pequeños hilos me atan a un monstruo que parece despertar. Una tiza azul marca la línea de salida. Una tumba en el jardín. Ya sabes de lo que hablo: babas derramándose.

Lenguas recorriendo cráneos. Crisálidas de leve balanceo.

 

Vi el infierno en las muecas de la locura y me dijeron:

Así, con un breve corte, la última esperanza caerá como una cabeza guillotinada.

 

 

 

Un niño me apunta con un rifle. No sale en la

foto. En la foto solo salgo yo. Mis movimientos

son involuntarios. Mis lágrimas se convierten en

carmín. La soledad me permite por fin

arrancarme las alas. No soy un pájaro. No soy un

maldito pájaro. No me volveré a mover. JURO

QUE NO ME VOLVERÉ A MOVER.

 

Y te llevaré con mis hermanas (Inédito).

 

 

 

 

Alas al amanecer que se diluyen en el azul. Olvidar el rencor, la lluvia, los espejos. Winter birds. Surgir desde el cáncer de las hojas del invierno y convertir mis maldiciones en murmullos. Me contemplo. Dulce arrullo. Los ojos han sido arrinconados. La lengua humedecida. Cabezas de renos sobre la nieve. Muertos. Winter birds. Un millón de signos de interrogación se adueñan de las flores amarillas. Los enmascarados de la nieve tienen dos ojos húmedos, un grito y una capa roja. Sus manos ladran por las calaveras saladas de sus antepasados. Sus dulces besos aguijonean las ramas de los pinos al bifurcarse. Winter birds. Una vez que has visto la rigidez de las velas en la noche ¿qué puedes hacer? 1) Buscar el centro de la atrocidad. 2) Ser tapizada por la Madre Tierra. 3) Expandirte como el aceite por el mar helado. Y así, taladrarás el corazón, las membranas de la ausencia, el agónico aliento de la muerte.    Winter birds. Y nosotros, los visitantes, mantenemos una tranquila agitación. Paralizados por la última lágrima. Suspendidos. Alguien va mordiendo nuestro rastro. Una ilusión. Un olvido. Barbillas de oro. ¡Sacrificad nuestra opacidad! Oh, oscura luminosidad, crea un espacio para el objeto. No me aterres con tu inconsciencia. Pum pum pum. ¿Y no hay un final? Winter birds. Dos larvas gritan en alguna parte.

 

 

El naufragio de las esquirlas (Inédito)

 

 

 

 

 


BEGOÑA CALLEJÓN (Almería, 1976). Reside en la provincia de Granada. Licenciada en Psicología. Poeta, narradora, ensayista y autora de cuentos infantiles. Traducida al griego, inglés, rumano,  esloveno y sueco. Ha sido editora de Fin de Viaje Ediciones y ha impartido talleres literarios en distintas escuelas a lo largo de más de diez años, entre ellas la Escuela de Escritores. Recibe la Beca Millenium en 2010 para la creación artística en la residencia Alcalá del Jucar. Recibe la beca literaria de la UNESCO en 2018 para Óbidos (Portugal).

   Ha publicado los libros de poesía Suicidio de libélulas (Celya, 2006), Extraña claridad (Devenir, 2007), Palabras para un cuerpo de ceniza con el 1º Premio Frances Bru 2007 (Ayuntamiento Canals, Valencia, 2007), Las putas toman sushi (Alea Blanca, 2009), Cenicienta en sangre (El gaviero ediciones, 2010), Locos de Altar, junto a Leopoldo María Panero y Rubén Martín (Alea Blanca, 2010), La camada feroz (Amargord, 2012), Los pájaros dibujaban en mis ojos (Huerga y Fierro, 2012), Cuando llegan las abejas (Diputación de Cádiz, 2012) y el relato ilustrado para adultos, Faula, la hora del vacío (Fin de Viaje, 2012). El hospital de las muñecas (Vitruvio, 2015), Horas hermosas para teñirlas de rojo (La Garúa, 2015) y Hotel Útero (Esdrújula ediciones, 2018). A principios de  2019 publicará El Roba-Sábados (Babidi-Bú).

   En la modalidad de relato gana el 1º Premio Carmen de Burgos (Almería, 1998) y queda finalista en el certamen Ciutat délx de microrrelatos (1998).

  Sus poemas han aparecido en antologías como La antología del beso (2009), Nueva poesía y narrativa hispanoamericana del siglo XXI (2009), Y para qué más poetas (2010), Blanco Nuclear (2011), Mujeres que aman a mujeres (2012), Hijas del pájaro de fuego (2012), Sangrantes (2013. Edición de Luna Miguel), 25 poemas (Sigue leyendo, 2013), (in)versa: 44 poetas españolas contemporáneas (2014) y Tribu versus Trilce (2017).