Rosario Troncoso

Rosario Troncoso (1978). Nacida en Cádiz, España. Profesora de Secundaria y Bachillerato de Lengua Castellana y Literatura. Experta en Gestión Cultural y en Periodismo Local y Cultural.

     Autora, entre otros libros publicados, de los poemarios “Huir de los domingos”,  “Juguetes de Dios”, “El Eje Imaginario”, “Fondo de armario”, “Transparente”, “Eternidad Provisional”, “Nuestra orilla salvaje” y “La piel y su memoria”. Es articulista en prensa escrita, editora en Takara Editorial y directora de la revista cultural y literaria El Ático de los Gatos, y su versión infantil El Ático de los Gatitos.

Su obra ha sido recogida en numerosas revistas y antologías.

Miembro activo del Centro Andaluz de las Letras.

 

 

 

 

Estorninos

 

Ha pasado otras veces:

un estornino cae en la chimenea.

Oímos su angustioso aleteo.

Hasta que cesa.

 

Sacar de allí su cuerpo sin romperlo

no es posible: con otros lo intentamos.

 

Es difícil asumir que detrás

de estas paredes

se deshacen los pájaros.

(Inédito)

 

 

 

 

Unas manos que abriguen

 

Cuando empiezan a morir los amigos,

 cuando ya no está la casa de antes,

 la que orientaba al sol

 sus postigos y esquinas.

 

Cuando es distinta la calle en este invierno

 y la humedad se instala

 irremediablemente

 en el amor, la piel,

 la voz y las paredes,

es hora de buscar

 unas manos que abriguen.

 Las manos más calientes

 aquí en medio del frío.

 Las manos

 que una vez existieron.

 

(De “Transparente”, Ediciones de La Isla de Siltolá, 2014)

 

 

 

 

Alumbramiento

 

Y hay terror en la niebla

 aquí el cielo es borroso.

 

No hablan mi lengua los ángeles

 asépticos por turnos,

 mientras hunden las frías manos

 en los bosques secretos.

 

A pesar del neón en las estrellas,

 y los derrumbes controlados,

 son siempre luz

 las grietas dolorosas de Venus.

 

Desperté con el sol entre los dedos.

 

(De Transparente, La Isla de Siltolá Ediciones, 2014)

 

 

 

 

Vuélvete a dormir

 

Ya no te entiendo.

Has cambiado de idioma

o de perfume.

 

Busco en tus ojos

y ahí no vive nadie.

No es decepción.

 

No es ni dolor siquiera.

No ocurre nada.

Vive tranquilo.

Y vuélvete a dormir.

 

(De Nuestra Orilla Salvaje, La Isla de Siltolá Ediciones, 2017)

 

 

 

 

Príncipes de niebla

 

Despertar del huso y la rueca: hilos

que arraigan en el sueño

y, en los labios, un instante remoto.

 

El eco de los que se fueron

hoy sirve como alfombra

que amortigua el vacío.

No hay príncipes de niebla.

 

Puede matar otros cien años

no saber distinguir

el día de la noche.

Olvidar la razón por la que se espera

y se vive.

 

A los pies del lecho se abre el abismo.

Bajo la maleza duerme el universo.

 

El maleficio es éste,

el olvido, como espino perplejo

enredado al umbral de la hermosura.

 

(De Nuestra Orilla Salvaje, La Isla de Siltolá Ediciones, 2018)

 

 

 

 

Post it

 

Te dejo aquí las llaves de mi vida

 y pan con chocolate.

No llegues tarde, me asusta tu ausencia.

 

Caliéntame un poco de leche, amor.

Prepárame la cama.

Recuérdame y trae fresas.

En la nevera hay algún beso de ayer.

Volveré pronto. Enciende todas las luces.

 

(De El eje imaginario, Ediciones en Huida, 2012)