La voz efusiva del día: Mario Urquiza Montemayor

Mario Urquiza Montemayor (Estado de México, 1994) ha escrito los poemarios: El canto y la casa (Capítulo siete, 2018), Deriva sueño, Visitaciones, Tremedal, Invasión de lo blanco, De pronto sin nombre, Piedra de toque, Frente a este tiempo, Los días fundacionales, Cuaderno No. 9, Caída en voz alta y Donde el aire se confunde con el viento.

 

 

 

Poema

 

Es un hecho como transparencia y en constante y discreta reinvención, escribí como premisa de veinticinco poemas que ahora permanecen guardados como un álbum de fotografías en las que a veces no me reconozco y en ocasiones, no me agrado. Vuelvo a leerlos ocasionalmente con ese mismo reiterativo motivo injustificado de mirar hacia atrás, de agachar la cabeza, de estropear el silencio con una precipitada palabra, o de agraviar la soledad con una presencia infundada. He tratado de alejarme de lo patético, del artificio con el que suele glorificar el hombre sus penas, mismo, con el que se adjudica la palabra poeta. Intento ir hacia ese otro lado en el que el poema es mi única realidad en constante y discreta reinvención.

 

 

 

 

De una fotografía de Pablo Ortiz Monasterio,

a propósito de Manuel Álvarez Bravo

 

1

Los cuadros olvidados

se vuelven espejos

en la noche

               largos senderos

en el día

               sueños obstinados

 

 

2

el demonio disfrazado

atisba al animal humano

en su quehacer

 

 

3

mis ojos vuelven

a la desnudez de la joven mujer

oculta su rostro con sus brazos y sus cabellos

como si no quisiera que la reconociese

mis ojos vuelven

a la desnudez de la joven mujer:

en su silueta leo su nombre

 

 

 

 

Final de patio ferroviario

 

 

Bajo

la palabra

los paisajes

se ajan

 

encuentras

la fotografía

pérdida

inventora

de recuerdos;

evoca nombres

que sólo el viento

aprendió a pronunciar

 

los árboles

aprendidos

echaron raíces

los muros

ahítos

se levantaron

 

el viaje

del ferrocarril

se extendió

al olvido

 

los

patios

del ferrocarril

ahora son

caminos

que ni

el viento

quiere

recorrer

 

 

 

 

El sueño que apenas recuerdo

 

 

El sueño que apenas recuerdo

trae un aroma similar a los duraznos

aún verdes que picotean los pájaros

 

en una rama del durazno

el sueño se mese

abre sus alas

en su intento por equilibrar su peso

y picotear el recuerdo

que apenas madura al final de la rama.

 

 

 

 

La voz efusiva del día

 

 

Eres el mediodía

en el que no busco nada

y todo me encuentra invadido de ti.

 

Eres la palabra inmediata del mediodía

la nube que se detiene en el pensamiento y se transforma

la luz escondida en el fruto del árbol

la luz de las flores

de las hojas

de mis ojos

 

el color del cielo que no termina de madurar

la parvada de sueños que se aúnan con la lejanía…

 

 

 

 

Un hombre entre la memoria

 

 

Un hombre entre la memoria

transparencia lucida

 

el aroma del mediodía

Cae en un extraño recuerdo

que sólo viene ocasionalmente

 

en tus manos

estás

en tus ojos

intemporal

 

 

 

 

contra

un puñado de colores

el puro nombre vence

en tu mirada

el olvido

en tu mirada

suelta las flores

del cerezo

las voces

de los astros

se resuelven

en este instante

secretas

yacen en la noche

las voces

como el perfume

de las flores

*

*

*

*

Quién podría encontrarte…

 

 

Quién podría encontrarte

si estás inmersa en los poemas

que leo y en este que escribo

 

te leo

te busco

y no te encuentro

 

vienes a ratos

                          inexpresable

lucida

                 amable

 

te reconozco en el día como en la noche

 

se te nombra con todas las flores

con todas las grandes ausencias

los misterios de la vida

con el puro movimiento