Fragmentos nocturnos: Fernando Salazar Torres

Fernando Salazar Torres: (ciudad de México, 1983). Poeta, crítico literario, ensayista y gestor cultural. Licenciado en Filosofía por la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Iztapalapa (UAM-I), también obtuvo el grado de Maestría en Humanidades (UAM-I). Estudia el Doctorado en Literatura Hispanoamericana en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Ha publicado el poemario Sueños de cadáver (el golem editores, 2010) y Visiones de otro reino (el golem editores, 2015). Su poesía y ensayos se han publicado en distintas gacetas y revistas literarias impresas y electrónicas. Su poesía ha sido traducida al inglés, italiano y catalán. Director de la revista literaria Taller Ígitur Coordina las mesas “Crítica y Pensamiento en México” y el Encuentro de Poesía “Diótima: versar poéticas”. Dirige el Taller Literario “ígitur”. Colabora en la revista literaria “Letralia. Tierra de Letras” con la serie de poesía mexicana “Voces actuales de México”.

Fragmentos nocturnos

 

Soñé con un insecto sobre tus omóplatos. Sus brillantes patas frotaban contra tu piel mediterránea y un sol enardecía encima del escarabajo. Debajo de este lienzo, en tu cutis de agua, descubro el bosque de los almendros.

Soñé con una obra de Francis Bacon: la trilogía de la crucifixión. Seguro eso somos, la carne que cuelga de los cuatro puntos cardinales bajo la infinita gloria. Y sólo bajamos a enfriar este cuerpo.

Soñé a una libélula dentro de un libro titulado “La cámara oscura”. La historia del insecto consistía en mantener encendida su luz. Nada más difícil. Algo así como nosotros dentro de este enigmático tránsito. Llegará el instante en que se apague todo y esta serie de universos persistirá sin nosotros. Asimismo yo sigo vivo aunque el brillo en la libélula se haya cerrado.

Soñé con el Teatro del Silencio. El vacío estiraba las piernas en las butacas y un monje del siglo XIV tocaba nada con un arpa gótica. Un anónimo escribió en el códice el lamento de este medieval personaje y la leyenda de Tristán se ha difundido. Nadie escucha al melancólico fantasma pero continúa tocando nada en distintos monumentos antiguos. Ahora es un espíritu preso en una historia que jamás existió ni siquiera en un sueño.

Soñé con la Higuera de mi infancia. Hay un jardín azul y, al fondo, un ángel juega entre el polvo de mi pasado; escucho las risas de los niños, saltan alrededor de la babilónica Higuera y, de un brinco, me arrojo al rincón, y la luz, hondísima, me empolva los ojos y miro al cielo y caen los higos, y me confundo porque estos frutos ya no existen.

Soñé con Herman Hesse entre las ruinas de Diótima. Yo era un niño y a él un turbante lo iluminaba. Esto supone su sabiduría. Un río nos separó. Nos miramos fijamente, durante mucho tiempo. Tardamos tanto en nuestra conversación que desperté. Sobre mi mesa está “Narciso y Goldmundo” y un espejo me consume.

 

 

 

Nocturnal Shreds

 

I dreamt with an insect over your scapula, its brilliants legs rubbed against your mediterranean skin and the sun rises above the scarab. Under this canvas in your water complexion, I discover the almond trees forest.

I dreamt with an oeuvre of Francis Bacon: The crucifix trilogy. Sure that is what we are, the flesh hanging from the cardinal points under the infinite glory. And we only get down to cold this body.

I dreamt a dragon fly inside a book named “The dark chamber”. The story of the insect consists in maintain letting the light. Nothing more difficult. Something like us inside this enigmatic transit. It will come the instant in which everything turn off and this sequence of universes will persist without us. Likewise I`m still alive even though the dragon fly glare has been closed.

I dreamt with the Silence Theater. The emptiness extend its legs on the seat and a XIV century monk played a gothic harp. An anonymous wrote in a codex the wail of this medieval character and Tristán´s legend has been spread out. Nobody listen at the melancholic ghost but he persist playing nothing in different ancient monuments. Now it´s a prisoner spirit in a story that never existed not even in a dream.

I dreamt with the fig tree of my childhood. There is a blue garden and, at the back, an angel play among the dust of my past; I listen the laugh of the children, jumping around the babylonian fig, and in one jump, I throw myself to the corner, and the deeply light, my dusted eyes and I look to the sky and the figs falls, and I get confused because that fruit doesn´t exist anymore.

I dreamt with Herman Hesse among the Diotima´s shambles. I was a child and  he was lighten by a turban. This supposed his wisdom. A river separate us. We looked steadily for a long time. We took so long in our conversation that I woke up. On my table is “Narciso and Goldmundo” and a mirror drains me.

 

Traducción de Shaila Pineda Morones

 

 

 

 

 

Una oración para la niña del alba

 

 

I

 

Hoy todo queda atrás.

La luz de la tierra en la madrugada

es el tiempo que se verá crecer.

 

Nada resta en esta vida,

sino una flor que crece para ti

y, más allá de la muerte,

pasa el viento como si fuera flama,

la voz de la madre canta en tu cuna.

-La Alegoría de Dios te entregó-

 

Camino debajo de una farola

y pienso, a la distancia,

en ti, niña del alba, piadosa edad en flor.

 

 

II

 

Tu corazón es el sueño del día

y al interior del vientre de tu madre

otra luz palpita, otra luz palpita!

Nadie, nadie respira tu perfume.

 

La cuna conserva el vacío,

cada mañana, cada anochecer,

desde las originales horas, ahí crece,

crece, continuamente, la oración

desde el fondo del alba.

Nadie, nadie respira tu perfume.

 

Una espina rasgaba la gloria,

por esa grieta se va el infinito,

y las alas de otra luz ahora cicatrizan.

Todos hablan de ti, Pía, Todo lleva tu nombre.

 

 

III

 

¿De qué sabor serán tus primeras lágrimas?

¡Cómo vendrá a ser el mundo en tu presencia!

¿Quién escuchará tu primer pensamiento?

 

¿Qué vértigo habrás de sentir al abrir tus ojos?

¿Sentirás el palpitar de tu sangre? No hay olvido.

¡Cómo vendrá a ser el mundo en tu presencia!

 

¡Qué vida vendrá a plantarse en esta oración!

¡Cómo será tu presencia en este mundo!

Tú eres el silencio para la plegaria a Dios.

 

 

IV

 

Todo de lo que escriba lo verás, yo lo sé;

lo sé, nada ilusiona más que tu palpitar

aunque un madrigal crece como oración por ti.

Si nunca miraré tus ojos de niña en flor,

las plantas pintarán su cielo a tu alrededor.

 

La primavera, de pronto, gira y giras tú,

y las acuarelas de Elizabeth abren las nubes,

realzan tus dones, Dios es en tu voluntad.

¡Cuánta más luz! ¡Que haya más claridad!

Llega ya, en el golpe de las campanas, ya llega.

 

Allá, al otro lado, ¿qué flores hay para el sol?

¿Qué cielo navega encima de tus pensamientos?

¿Hay un lugar para mirar la aurora de los polos?

Aquí, de este lado, respiro bajo el susurro,

que de pronto es la voz de tu corazón que me habla.

 

La pintora tiñe insectos pero nacen peces,

ella diseña luciérnagas sobre hojas blancas,

que vuelan bajo la lluvia para darnos días.

Más luz, que nos ahogamos, Niña, danos paz.

Ven, ven ya, como el soplo de la revelación.

 

 

V

 

Alguien toca a la puerta, pero nadie llega; solo encuentro el rastro, la huella de tus manos en la tierra, que ya sembraron un elogio. Tu perfume dilata las auroras. Nadie escucha la campana sonar, pero sí suena. El juramento de los novios justo el día en que la hora marca el  reloj y el reino celestial te desciende, y eres como una nube. La Atalaya de Catedral presencia el Ángelus, el aire esparce tu cuerpo diminuto en los días de los justos. Todos te esperan y tus padres, a toda hora, lo digo, a toda hora, son la sangre de tu corazón, la promesa de quedarse y ser tu jardín y, tú, un pajarito que desea volar. Amaneciste con el primer Paraíso grabado en la huella de tus pies.

 

 

VI

 

Reír, vivir de la soledad, reír como quien despierta en otro mundo

para volver a tumbarse de fe, de pies a cabeza y vivirte así;

llorar, llorar la vida, llorarte de tanto estar con el ojo pelado,

sin cuerpo para caer desde cielo, con ilusión y vivirte así;

vivir, reír el destino, vivir de todas las ganas de no sé qué,

deseos de caer en nuestra carne como bestias y vivir así;

alegrar, alegrar la despedida, reír siempre con fuerza en los puños

para sembrar tu memoria, que jamás conoceré, Pía, y así llorar,

sí, en silencio, como nace la flor, llorar, llorarte así, toda la vida.

 

 

VII

 

Nadie se va quien nunca llega, y llegas.

Esta invocación es el día de ser siempre hoy.

Amar la blanda vida, estar siempre en las mañanas,

que te buscan la bendita serenidad

de la canción que yo no decidí escribir.

Otra fuerza me dio la seña para soñarte.

Tú y yo jamás nos encontraremos,

pero, en el corazón, sí sabemos mirar.

 

El alba coloca rostros en la ventana,

que ilumina otros rostros, quienes esperan

con el arco iris al cielo, y llegas como lluvia.

Toda la espesura de la casa familiar asciende,

y tú, flor de adoración, eres el alba en primavera

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